Y aclaro: "me viene a la mente", aunque no siempre lo digo, para qué me voy a molestar en explicarlo...
domingo, 21 de abril de 2013
Una cita...
110. Cuando me preguntan cuál es la razón por la cual, en general, prefiero a los animales antes que a las personas, me viene a la mente la siguiente cita:
El día que se perdió Goliat.
109. De todos es sabido que Freddie Mercury amaba a los gatos casi tanto como a las personas. Por ese motivo el mítico cantante se llevó un tremendo disgusto cuando uno de sus gatos se perdió. Así lo recordaba Jim Hutton en su libro "Mercury & Me":
"Un día Freddie Mercury estaba trabajando en los estudios Town House cuando estalló el caos en Garden Lodge. Freddie trababa a sus gatos como si fueran sus hijos. Se preocupa por ellos todo el tiempo, y si alguno se lastimaba cuando Freddie no estaba, ¡que el cielo nos ayudara!. El menor estornudo o movimiento espasmódico de los gatos, hacía que los enviara inmediatamante a un veterinario para un chequeo general. Y éramos anticuados cuando se trataba de tener sexo en la intimidad. Cada vez que Freddie y yo saltábamos uno sobre el otro en el dormitorio para hacer el amor, él siempre se aseguraba que ninguno de los gatos estuviera mirando. Durante el día los gatos podían correr por la casa y los terrenos que la rodeaban, y por la noche uno de nosotros los recogía y los traía adentro.
Pero esa noche faltaba Goliat. Recorrimos la casa Phoebe, Joe y yo buscándolo, abriendo como locos todos los armarios y cajones. Después revisamos el jardín, pero tampoco pudimos encontrarlo allí. Ampliamos la búsqueda a los caminos y calles que rodeaban la casa. Y ni señas de Goliat. Sabíamos que si Goliat no estaba esperando con los demás gatos cuando Freddie llegara a casa, perdería el control por completo. Seguimos buscando y buscando, pero cuando Freddie llegó a casa, poco antes de medianoche, Goliat aún no había regresado. Así que se lo dijimos de inmediato: "No sabemos dónde está Goliat. No podemos encontrarlo en ninguna parte". Por la expresión de Freddie sabíamos que las cosas no habían ido bien ese día en el estudio, y esto era justo lo que necesitaba para completarlo. Preocupado por lo que podía haberle pasado al gato, Freddie estaba al borde del llanto. Recorrió la casa y el jardín llamando a Goliat. Preguntó dónde habíamos buscado y sugirió otros lugares, pero nosotros estábamos seguros de haber buscado en todas partes.
Freddie se puso frenético, y hundido en una profunda desesperación arrojó un hermoso hibachi japonés por la ventana. Cuando por fin se calmó, hablamos sobre qué otra cosa se podía hacer, Joe sugirió colocar carteles de "se busca" por el barrio y Freddie dijo que ofrecería una recompensa de 1.000 libras. Salí al jardín por última vez llamando a Goliat. Entonces oí que un coche subía por Logan Mews. Oí como una puerta de entrada se abría y luego se cerraba, y después un pequeñísimo maullido. Volé fuera de la casa en dirección del sonido. Goliat estaba agachado bajo un coche, temblando. Lo cogí y regresé a casa. Freddie estaba en el cielo. Durante cinco minutos o más dedicó su atención al gatito, mimándolo y acariciándolo. Después, como una madre, Freddie miró al gato ceñudo, gritando y retando al pequeño Goliat por abandonar Granden Lodge. La pelota de piel oscura se limitó a quedarse sentada, escuchando con calma el estallido de Freddie".
...
Esta canción se la dedicó a su querida Gatita Delilah que estuvo siempre acompañandolo sobre su cama durante los ultimos días de su enfermedad en Noviembre de 1991.
Y aqui va el link por si tenes ganitas de escucharlo, vale la pena, y ademas muestran a todos sus gatos....
http://www.youtube.com/watch?v=CfCVzrwWoY4
"Un día Freddie Mercury estaba trabajando en los estudios Town House cuando estalló el caos en Garden Lodge. Freddie trababa a sus gatos como si fueran sus hijos. Se preocupa por ellos todo el tiempo, y si alguno se lastimaba cuando Freddie no estaba, ¡que el cielo nos ayudara!. El menor estornudo o movimiento espasmódico de los gatos, hacía que los enviara inmediatamante a un veterinario para un chequeo general. Y éramos anticuados cuando se trataba de tener sexo en la intimidad. Cada vez que Freddie y yo saltábamos uno sobre el otro en el dormitorio para hacer el amor, él siempre se aseguraba que ninguno de los gatos estuviera mirando. Durante el día los gatos podían correr por la casa y los terrenos que la rodeaban, y por la noche uno de nosotros los recogía y los traía adentro.
Pero esa noche faltaba Goliat. Recorrimos la casa Phoebe, Joe y yo buscándolo, abriendo como locos todos los armarios y cajones. Después revisamos el jardín, pero tampoco pudimos encontrarlo allí. Ampliamos la búsqueda a los caminos y calles que rodeaban la casa. Y ni señas de Goliat. Sabíamos que si Goliat no estaba esperando con los demás gatos cuando Freddie llegara a casa, perdería el control por completo. Seguimos buscando y buscando, pero cuando Freddie llegó a casa, poco antes de medianoche, Goliat aún no había regresado. Así que se lo dijimos de inmediato: "No sabemos dónde está Goliat. No podemos encontrarlo en ninguna parte". Por la expresión de Freddie sabíamos que las cosas no habían ido bien ese día en el estudio, y esto era justo lo que necesitaba para completarlo. Preocupado por lo que podía haberle pasado al gato, Freddie estaba al borde del llanto. Recorrió la casa y el jardín llamando a Goliat. Preguntó dónde habíamos buscado y sugirió otros lugares, pero nosotros estábamos seguros de haber buscado en todas partes.
Freddie se puso frenético, y hundido en una profunda desesperación arrojó un hermoso hibachi japonés por la ventana. Cuando por fin se calmó, hablamos sobre qué otra cosa se podía hacer, Joe sugirió colocar carteles de "se busca" por el barrio y Freddie dijo que ofrecería una recompensa de 1.000 libras. Salí al jardín por última vez llamando a Goliat. Entonces oí que un coche subía por Logan Mews. Oí como una puerta de entrada se abría y luego se cerraba, y después un pequeñísimo maullido. Volé fuera de la casa en dirección del sonido. Goliat estaba agachado bajo un coche, temblando. Lo cogí y regresé a casa. Freddie estaba en el cielo. Durante cinco minutos o más dedicó su atención al gatito, mimándolo y acariciándolo. Después, como una madre, Freddie miró al gato ceñudo, gritando y retando al pequeño Goliat por abandonar Granden Lodge. La pelota de piel oscura se limitó a quedarse sentada, escuchando con calma el estallido de Freddie".
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Esta canción se la dedicó a su querida Gatita Delilah que estuvo siempre acompañandolo sobre su cama durante los ultimos días de su enfermedad en Noviembre de 1991.
Y aqui va el link por si tenes ganitas de escucharlo, vale la pena, y ademas muestran a todos sus gatos....
http://www.youtube.com/watch?v=CfCVzrwWoY4
viernes, 18 de enero de 2013
La comadreja
108.- El Beato Jordán de Sajonia, beatificado en 1828, se
representa con un libro, una cruz, con un lirio y a veces con una comadreja.
Pues bien, la leyenda dice que en 1236, paseando con el hermano dominico
sacristán del convento de Lausana, entre que hablaban de Dios, ante sus ojos,
una comadreja apareció de pronto y más rápida aún, entró a su madriguera. El
hermano se quedó embobado mirando allí y Jordán le preguntó: "¿Qué ves
ahí, que tanto te llama la atención?" El fraile contestó: "Hay una
hermosa criatura, tan blanca como la nieve". El santo, sonriendo, se
inclinó hacie el agujero y dijo "Bueno, mi pobre criatura, sal, para que
podamos verte". Inmediatamente el animal asomó el hocico, salió y se
acercó a Jordán, dejándose acariciar por él largo rato, hasta que el santo le
dijo: "Ya está, ahora vuelve a tu agujero, y alabemos al Señor que te hizo".
Inmediatamente el animal desapareció en su madriguera.
Bueno, al margen de que esto haya ocurrido o no, es curioso que aparezca alguna anécdota así con una comadreja...
martes, 1 de enero de 2013
La primera mentira
107.- Hoy es un día en que todo el mundo se plantea nuevos propósitos... en fin, una vida diferente. Yo también, para qué negarlo. Hay cosas que rodean mi vida que no me gustan y quisiera cambiar. Me preguntaba cuál sería la razón. Sin darme cuenta estaba tarareando la canción del cubano Silvio Rodríguez titulada "La primera mentira" y la verdad, me negué a seguir por ahí... pero si me gustaría encontrar al primer hombre que mintió para darle lo que se merece porque la vida no se lo ha dado...
domingo, 18 de noviembre de 2012
El Año chino y el gato
106.- Cuenta una leyenda que con motivo del nuevo año chino Buda convidó a todos los animales a una fiesta en su reino a fin de restablecer el orden del mundo.
Tan sólo se presentaron doce animales y Buda les recompensó por su lealtad otorgándoles un año a cada uno de ellos.
Los animales llegaron de forma escalonada y el orden en que llegaron dice algo acerca de su personalidad.
Dicen que cuando la Rata recibió la invitación se apresuró a engañar a su mejor amigo el Gato proponiéndole que echaran una cabezacita pero que se despertarían el uno al otro para que pudieran ser los primeros en llegar a Buda.
Naturalmente, el Gato confió en su vieja amiga la Rata y se quedó dormido al instante.
En cambio la Rata, astuta como era, se apresuró a esconderse en la oreja del Buey, pues sabía que éste solía despertarse temprano. Tal como era de esperar, el Buey despertó al alba y emprendió el viaje fatigosamente hacia Buda.
Justo cuando las grandes puertas del palacio se empezaban a vislumbrar a lo lejos la Rata saltó de la oreja del Buey, salió pitando y fue el primer animal en llegar a Buda. Luego llegarían el Buey, el Tigre, el Conejo, el Dragón, la Serpiente, el Caballo, la Cabra, el Mono, el Gallo, el Perro y, finalmente, el cerdo.
El Gato se quedó dormido, claro está, y nunca llegó a la fiesta de Buda. Por esa razón, no hay ningún año que lleve el nombre del Gato y, desde entonces, el Gato y la Rata siguen siendo hoy enemigos.
Tan sólo se presentaron doce animales y Buda les recompensó por su lealtad otorgándoles un año a cada uno de ellos.
Los animales llegaron de forma escalonada y el orden en que llegaron dice algo acerca de su personalidad.
Dicen que cuando la Rata recibió la invitación se apresuró a engañar a su mejor amigo el Gato proponiéndole que echaran una cabezacita pero que se despertarían el uno al otro para que pudieran ser los primeros en llegar a Buda.
Naturalmente, el Gato confió en su vieja amiga la Rata y se quedó dormido al instante.
En cambio la Rata, astuta como era, se apresuró a esconderse en la oreja del Buey, pues sabía que éste solía despertarse temprano. Tal como era de esperar, el Buey despertó al alba y emprendió el viaje fatigosamente hacia Buda.
Justo cuando las grandes puertas del palacio se empezaban a vislumbrar a lo lejos la Rata saltó de la oreja del Buey, salió pitando y fue el primer animal en llegar a Buda. Luego llegarían el Buey, el Tigre, el Conejo, el Dragón, la Serpiente, el Caballo, la Cabra, el Mono, el Gallo, el Perro y, finalmente, el cerdo.
El Gato se quedó dormido, claro está, y nunca llegó a la fiesta de Buda. Por esa razón, no hay ningún año que lleve el nombre del Gato y, desde entonces, el Gato y la Rata siguen siendo hoy enemigos.
El gato y el Budismo
105.- Un gran maestro del budismo zen tenía un gato que era la verdadera pasión de su vida.
Así, durante las clases de meditación, mantenía el gato a su lado -para disfrutar todo lo posible de su compañía.
Cierta mañana, el maestro -que ya era muy anciano- apareció muerto. El discípulo más aventajado ocupó su lugar.
En homenaje al recuerdo de su antiguo instructor, el nuevo maestro decidió permitir que el gato continuara asistiendo a las clases de budismo zen.
Algunos discípulos de monasterios vecinos, que viajaban mucho por la región, descubrieron que en uno de los más afamados templos del lugar, un gato participaba de las meditaciones.
La historia comenzó a circular.
Pasaron muchos años. El gato murió, pero los alumnos del monasterio estaban tan acostumbrados a su presencia, que consiguieron otro gato. Mientras tanto, los otros templos comenzaron a introducir gatos en sus meditaciones; creían que el gato era el verdadero responsable de la fama y la calidad de la enseñanza y olvidaron que el antiguo maestro era un excelente instructor.
Pasó una generación, y comenzaron a aparecer tratados técnicos sobre la importancia del gato en la meditación zen.
Un profesor universitario desarrolló una tesis -que fue aceptada por la comunidad científica- según la cual el felino tenía la capacidad de aumentar la concentración humana, y de eliminar las energías negativas.
Y así, durante un siglo, el gato fue considerado esencial para el estudio del budismo zen en aquella región.
Hasta que apareció un maestro que tenía alergia al pelo de los animales domésticos, y resolvió alejar el gato de sus prácticas diarias con los alumnos.Hubo una gran reacción negativa, pero el maestro insistió. Como era un instructor excelente, los alumnos continuaron con el mismo rendimiento escolar, a pesar de la ausencia del gato.
Poco a poco, los monasterios -siempre en busca de ideas nuevas, y ya cansados de tener que alimentar a tantos gatos-, fueron eliminando los animales de las aulas.
En veinte años, comenzaron a aparecer nuevas tesis revolucionarias -con títulos convincentes como "La importancia de la meditación sin gatos", o "Equilibrando el universo zen sólo con el poder de la mente, sin ayuda de los animales".
Otro siglo pasó, y el gato quedó por completo fuera del ritual de la meditación zen en aquella región. Pero se necesitaron doscientos años para que todo volviera a la normalidad -porque nadie se preguntó, durante todo ese tiempo, porqué el gato estaba allí.
La túnica de Buda
104.- Cuenta una leyenda que un gato se quedó dormido sobre la túnica de Buda; éste, para no molestarle, cortó el pedazo de tela alrededor del felino y se alejó sin despertarle
viernes, 19 de octubre de 2012
La sombra
103.- Me siento como el protagonista de "Filiberto y el sastre de sombras" (Kalandraka), a quien le crece su sombra descontroladamente. La ciudad se está oscureciendo por su culpa y todos
protestan. Yo también deseo aislarme en mi desierto particular para no molestar (o para que no me molesten) y es allí donde quizá encuentre consuelo y cambie mi vida.... Allí estoy segura que, como Filiberto, podré convertirme en pájaro ... y volar.
miércoles, 19 de septiembre de 2012
Santiago, el toro indultado.
102.- El animal se hizo famoso cuando saltó una verja de
más de un metro de altura y rompió después una valla que rodea el matadero. Es
un toro de más de 400 kilos que se ha sido indultado tras escaparse del
matadero de O Porriño (Pontevedra) en el que iba a ser sacrificado. Vivirá
hasta el fin de sus días en un santuario de animales en la provincia de
Barcelona.
Así lo ha explicado en rueda de prensa Julio Ortega,
representante de la Fundación Altarriba dedicada a la recuperación, protección
y reivindicación de los derechos de los animales, y que es una de las muchas asociaciones
que se pusieron en contacto con el matadero interesadas en apadrinar al toro.
Emilio Rial, directivo de la empresa Coren, propietaria del
matadero, ha indicado que antes del traslado a Cataluña deberán recibir el
visto bueno de los veterinarios de la Consellería de Medio Rural; un tiempo de
espera que le vendrá bien al animal para recuperarse de la impresión sufrida.
El representante de la Fundación Altarriba ha felicitado al
operativo encargado de localizar, inmovilizar y devolver al animal al matadero,
pues pensaba que iba a ser abatido con munición convencional, y ha precisado
que más que indulto habría que hablar de devolver la vida, ya que el toro no cometió ningún crimen, y
sin embargo estaba sentenciado, como tantos y tantos que mueren diariamente.
El novillo, con tres años, quizá presintió que iba a ser sacrificado y por eso
emprendió la huida, algo totalmente insólito en el matadero de Coren en
Porriño, según ha asegurado su responsable.
El alcalde de Porriño y el teniente de alcalde de Mos, se
han felicitado por que la operación de captura del animal, tras 26 horas de
fuga, se saldara sin mayores consecuencias más allá del susto de los vecinos
que se cruzaron en su camino.
El toro hasta hoy llamado 'Tame', por la finca salmantina
Tamames en la que se crió, será rebautizado como 'Santiago'.
En su huida, el toro sembró el pánico al cruzarse con
peatones y coches, obligó a parar a un tren e intentó embestir a un policía,
hasta que finalmente alcanzó una zona boscosa donde permaneció oculto hasta la
mañana siguiente, cuando fue cercado por un amplio dispositivo policial y
neutralizado con dos dardos tranquilizantes.
Hoy piden ayuda de 100 euros al mes para su mantenimiento.
¡Suerte, Santiago!
Frodo, el pingüino cojo
101.- Frodo es un pingüino que
vive en Faunia, un jardín botánico y
parque zoológico en el distrito de Valdebernardo de Madrid junto con 100
pingüinos de siete especies diferentes: Adelia, Barbijo, Humboldt, Magallanes,
Gentoo, Rey, Saltarrocas...
Poco después de nacer Frodo se cayó, lo que le causó una herida en
el punto de apoyo de su pie izquierdo que le duele y le dificulta caminar. Nada con normalidad pero su cojera al andar es crónica y manifiesta . Desde
entonces, este animal vive sólo y excluido del resto de pingüinos e incluso de
sus padres, que le rechazan por su problema de movilidad. Por este motivo, se pasa el día solo, deambulando por su ecosistema, cabizbajo y amargado.
El pingüino necesita un zapato
especial que le ayude a aliviar su tensión física y que le ayude a integrarse
en su colonia. En Estados Unidos, a un
pingüino con sus mismas características se le colocó un zapato ortopédico que
le ayudó a que la herida cerrara y a que dejara de cojear.
El doctor albaceteño Alfredo
Soriano, del centro médico Clinisalud, de forma totalmente altruista, quiso
poner sus grandes conocimientos ortopodológicos al servicio de esta buena
causa. Rápidamente se puso manos a la obra y diseñó una bota ortopédica que ha
permitido a nuestro protagonista volver a andar con normalidad. Ahora es feliz
y se mueve con soltura.
Yo también me caí o me empujaron,
no lo sé pero ya no me importa. Y también necesito una prótesis pero no en el
pie, sino en el corazón: volver a mi casa.
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