151.- http://mund0-f3liz.blogspot.com.es/2012/01/los-escritores-y-sus-mascotas.HTML
CARLOS MONSIVÁIS, LORD BYRON, VIRGINIA WOOLF, TRUMAN CAPOTE, CYRIL CONNOLLY, WILLIAM BURROUGHS, PAUL BOWLES, JULIO CORTÁZAR, ROSA MONTERO Y ALFREDO BRYCE ECHENIQUE.
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jueves, 16 de julio de 2015
domingo, 25 de enero de 2015
Un tripulante inesperado
149.- Los animales siempre han acompañado
al hombre generosamente. Sin embargo éste no ha sido generoso con ellos. Más bien ha sido y sigue siendo cruel y despiadado.
No era suficiente el sufrimiento que les causa en la tierra (granjas, mataderos, circos, acuarios, tiendas, industrias, matanzas, dejadez, zoofilia…) sino que ha decidido unilateralmente que para realizar ciertos estudios pueden ser enviados al espacio, sin billete de vuelta en muchos casos.
No era suficiente el sufrimiento que les causa en la tierra (granjas, mataderos, circos, acuarios, tiendas, industrias, matanzas, dejadez, zoofilia…) sino que ha decidido unilateralmente que para realizar ciertos estudios pueden ser enviados al espacio, sin billete de vuelta en muchos casos.
Me acuerdo de la perrita Laika porque
se hizo más o menos famosa… no porque de vuelta le dieran una vida maravillosa
como se dijo: la realidad es que no volvió ni podía volver pues el
proyecto no estaba preparado para que lo hiciera.
Además de otros perros, viajaron
al espacio monitos, chimpancés, moscas, caracoles, arañas, mariposas, ratones, ratas,
gatos, peces, tortugas… eso sin contar con algún polizón como en la
nave Apollo en 1975, que se subió un enorme e incauto mosquito
procedente de las lagunas de Florida.
sábado, 22 de noviembre de 2014
¿A quién rezarle?
148.- ¿A quién rezarle?
Abejas: San Ambrosio de Milán (en su cuna unas abejas destilaron miel en su boca), San Bernardo (por la miel de sus palabras, es llamado Doctor Melífuo), San Juan Crisóstomo (también, por la dulce elocuencia de sus palabras), Santa Rita (unas misteriosas abejas blancas visitaron su cuna y luego su cadáver incorrupto), San Pablo Aureliano (amansó a unas salvajes, llevándolas a las colmenas), San Amado (las cuidaba en su huerta), Santa Pomposa (por asociación al sitio donde fundó su monasterio "Pico colmena").
Águila: San Adalberto de Praga, San Florián, San Guido, Santa Martina (todos, velando sus cadáveres), San Estanislao de Cracovia (unas águilas blancas cuidaron su cadáver desmembrado) , San Antolín de Pamiers (dos águilas blancas que velan sus reliquias), San Bertulfo, San Medardo de Noyon (en ambos, con las alas desplegadas que les sirven de paraguas), Santa Prisca, San Juan Evangelista, San Eliseo (bicéfala, significa el espíritu de doble profecía que le deja San Elías), San Gisleno (un oso robó sus ropas mientras se bañaba en un río y las águilas preservaron su modestia, no dejando acercarse a nadie mientras obligaban al oso a devolverlas).
Alondra: Santa Coleta de Corbie.
Anguila: Santa Isberga.
Araña: San Conrado de Constanza (una cayó en el cáliz mientras decía misa y, pensando era venenosa, sumió la Sangre, por su fe), San Norberto de Prémontré (sobre un cáliz), San Félix de Nola (cuando lo perseguian, el santo se escondió en una cueva y una araña hizo su tela rápidamente, por lo que no le buscaron alli, pensando que nadie habría podido entrar sin romper la tela).
Asno: San Auberto de Cambrai (cargado con dos alforjas o cestos de panes), San Antonio de Padua (arrodillado ante la Custodia), San Florencio, San Francisco de Paula, San Germán de Auxerre (uno, al morir su dueño, se apegó al santo para siempre), San Hilario, San Juan Crisóstomo, San Filiberto de Jumiéges, San Rieul, San Seine, Santa Austreberta, Santa Francisca Romana, San Balaam (parlante), Sagrada Familia, San Ramón Nonnato (su cuerpo fue puesto sobre uno, que decidió en que iglesia sería enterrado), San Leonardo de Noblac (montado sobre uno; el rey Clotario le prometió darle todo el terreno que pudiera recorrer montado sobre uno, así nacieron el monaterio y la ciudad de Noblac).
Ave muerta y resucitada: San Aldebrando (un perdigón), San Nicolás de Tolentino (una perdiz).
Avispas: San Marcos de Arethusa (fue untado con miel, suspendido de un árbol de dejado morir por las picaduras de avispas venenosas)
Ballena: San Jonás; San Macuto.
Basilisco: San Siro de Génova (pisoteado), San Trifón (domesticado), San Juan de Réome (extraído de un pozo y encadenado)
Buey: San Cornelio, San Gonzalo, San Guido de Arlecht, San Leonardo, San Lucas Evangelista, San Sebaldo, San Silvestre, Santo Tomás de Aquino (le llamaban el buey mudo, por su corpulencia y mansedumbre), San Wendelin, Santa Frideswida, San Bovo, San Eugenio, San Fursey (estos últimos, dos bueyes), San Herbot (solo la cabeza), San Isidro Labrador (pareja, tirada por un ángel), San Eliseo (araba con doce yuntas cuando San Elías le llamó), San Demetrio Bassaravob (su cuerpo fue puesto sobre uno, que decidió en que iglesia sería enterrado).
Búfalo: San Calais, San Renan de Bretaña (dos tiraron el carro con su cadáver y la mujer pagana que le había acusado en vida les golpeó en un cuerno y al instante se la tragó la tierra en medio de fuego y humo).
Caballo: San Crisógono, San Constantino, San Eloy (una pata de caballo, por presuntuoso, un joven hizo el milagro de herrar un caballo cortandole la pata y poniendola en su sitio después), San Eustaquio, San Jorge (cargando contra el dragón o contra los sarracenos), San Huberto (patrón de los cazadores), Santiago el Mayor, San Longinos (al pie de la cruz), San Martín de Tours (compartiendo su manto), San Pablo (desmontado en el camino de Damasco), San Foibamón, San Segundo, San Teodoro, San Wendelin, San Alejandro, Santa Irene (acostado), San Conon, San Alejandro, Santa Engracia, Santa Quinta de Alejandría (a los cuatro últimos, arrastrándoles por el suelo), San Andrés Corsini (en la batalla de Anghiari se le vio volando en uno, como a Santiago en Clavijo), San Elías (halando un carro de fuego), San Kirián (resucitó uno, cuando era niño), San Hipólito (descuartizándole), San Sansón de Dol (resucitó a un niño que cayó de un caballo), San Equicio (pasó muchos años viajando predicando y a veces desde el mismo caballo predicaba), San Norberto (un rayo lo tumbó de su caballo, haciéndole convertirse, en agradecimiento por salvar la vida), San Mauricio, San Mercurio (derribando a Juliano el Apóstata), San Fernando, Santa Juana de Arco, San Obizio de Nardo, San Segundo de Asti, San Nicetas y santos soldados en general.
Cabra: San Juan María Vianney (de niño fue pastor de 3 cabras y un asno).
Camello: San Afrodisio de Béziers, San Menas de Cute (10, arrodillados), Santos Cosme y Damián (parlante), Santos Juliano y Cronión (sobre uno, siendo apaleados).
Cangrejo: San Francisco Javier (devolviendo a la playa un crucifijo caído al mar).
Caracol: San Germán el Paralítico (A sus pies un caracol. Alegoría a su más famoso poema comienza comparando su intelecto con la lentitud de un caracol, con respecto a los filósofos. Se le atribuye el "Alma Redemptoris Mater").
Cerdo: San Antonio abad (los monjes antonianos tenían privilegio de tener cerdos, les ponían una campanilla para que nadie los tocara, de ahí, pasó a las imágenes de San Antón), San Valentín, San Blas (ofrenda hecha al santo encarcelado por una pobre).
Cierva: San Fructuoso, San Isidoro, San Lupo, San Wulmaro, San Amador, San Esteban, San Mamés, Santa Genoveva de Brabante (a los cuatro últimos los amamantó una), San Gil (perseguida por cazadores), San Goar (tres), San Calogero de Sacca (una cierva herida se refugió en su gruta), San Kevin (una le acompañaba en su gruta).
Ciervo: San Abundio de Como, Santa Catalina de Suecia (la defendió de un noble que la acosaba), San Huberto, San Eustaquio, San Meinulfo (estos tres, con cruz entre las astas), San Félix de Valois (con cruz roja y azul entre las astas), San Bassiano de Lodi (tres), San Mungo (una pareja tirando de un arado), San Donaciano, San Lamberto, San Osvaldo, San Procopio de Bohemia, San Régulo de Senlis, Santa Mildred, Santa Ida de Herdzfeld (con astas luminosas), San Edern de Bretaña; San Thelleau (ambos cabalgando sobre uno), San Julián Hospitalario (uno le profetizó que santo mataría a sus propios padres).
Cigüeña: San Agrícola de Aviñón (tritura una serpiente con el pico), Santa Faraílde de Gand.
Cisne: San Cutberto; San Hugo de Lincoln (amansó a uno salvaje y peligroso que, desde entonces, le acompañó siempre).
Cocodrilo: San Teodoro de Egipto.
Comadreja: Beato Jordán de Sajonia (podría ser por su inteligencia, según un criterio muy acertado de Meldelen, colaboradora).
Conejo (o liebre): San Alberto de Siena (refugiado en la manga de su hábito), San Marculfo de Nanteuil, Santa Genoveva de Brabante (le hacían compañía)
Cordero u oveja: San Abraham el Patriarca (era pastor antes que Dios le llamara), San Juan Bautista (alusión a su anuncio de Cristo como "Cordero de Dios"), Santa Inés, San Francisco de Paula, San Francisco de Asís, San Alano, Beata Jacqueline (San Francisco le regaló un corderito que la acompañaa a todos los sitios, incluido a misa), Santa Teodora o Teodoro (con leche de oveja crió al hijo que le achacaron), San Joaquín (retirado entre pastores), San Cutberto de Lindsfarne (fue pastor), San Wendelin, Santa Genoveva, Santa Solemnia, Beatos Francisco y Jacinta de Fátima, San Benito de Palermo, Santa Germana de Cousin, San Serafín de Montegranaro, Santa Margarita la Descalza, Santa Brígida de Kildare, San Pedro Chanel, San Sebastián de Aparicio, San Benito el pastor, Santa Coleta de Corbie, San Juancito Costa, San Pascual Baylon, Santa Regina, Santa Solange de Borgues, Santa Panacea, San Zozonte (todos fueron pastores siempre, o de niños; los cuatro últimos, además mártires).
Cuervo: San Benito de Nursia (uno arrebató un pastel envenenado que le enviaban al Santo), San Elías, San Pablo ermitaño, San Erasmo (los tres, con pan en el pico, para alimentarles), San Expedito (pisado), San Vicente (defienden su cadáver), Santa Ida de Toggenburg (con un anillo en el pico, que robó a la santa. Lo halló un cazador, y el esposo de Ida pensó que esta le engañaba, por lo que la arrojó por una acantilado. Ida quedó ilesa, pero desde entonces llevó vida de eremita reclusa), San Meinrado (dos), San Bonifacio de Fulda.
Delfín: Santa Petronila (es la protectora de los "Delfines", príncipes herederos de la corona francesa), San Basilio "el joven" (lo devolvieron sano a tierra cuando lo lanzaron al mar).
Dragón: San Adelfo de Neuviller, San Jorge, Santa Isabel de Shönau (tenía grendes tentaciones, que logró vencer), Santa Marta (amansado, a veces es un cocodrilo), Santa Margarita de Antioquía (saliendo de él), Santa Marina de Ourense, San Armelio (exorcizado, atado con su estola), San Beato (destruyó a uno que vivía en una cueva en Thun y luego la ocupó el santo), San Bernardo de Menthon, San Clemente de Metz, San Mercurial de Forli, San Rufillo de Forlimpopoli, San Domiciano (en ambos, atravesado con una cruz), Santa Domenica de Campania (simboliza el pecado que ella superó con su martirio), Santa Victoria (encadenado), San Pablo Aureliano (mató a uno en Batz), San Amando (sobre uno), San Donato (alejó a uno de su cueva), San Marcelo de París (mató uno), San Teodoro de Heraclea, Santa Juliana de Nicomedia (la mayoría de las veces en vez del dragón, es un diablo).
Escorpiones: Santa Tecla, Santa Mohrail (en su martirio, las echaron a ellos, pero no las picaron), San Terenciano de Todi (con ellos lo martirizaron), San Julián de Anarzaba (fue metido en un saco lleno de escorpiones y arrojado al mar).
Gallina: Santa Begga (incubando siete polluelos), Santo Domingo de la Cazada, Santa Emeline de Boulencourt (era la encargada de la granja de su monasterio, donde alcanzo grandes gracias místicas).
Gallo: San Pedro Apóstol, San Vito.
Gaviotas: San Cutberto de Lindsfarne (ellas los inspiraron a construir una pequeña ermita en la isla hoy llamada Saint Cutberth)
Halcón: San Agilulfo de Colonia, San Osvaldo Rey (murió durante una sesión de cetrería), San Bavón de Gante (practicaba la cetrería).
Hiena: San Macario de Alejandría (era tanta su caridad, que sanó, con su saliva, a una cría de hiena)
Jabalí: Santa Kew de Wryry (domó una bestia, que otras versiones ponen como un oso, en la región de Cornwall), San Pablo Aureliano (domó uno en Lyon), Santa Maximiliana Bona (dominó uno, que le acompañaba siempre), San Conrado de Piacenza (cazando uno incendió un monte, por lo que culparon a otro. El santo hizo penitencia toda su vida por ello)
Langostas (o grillos): San Gregorio Ostiense (hizo desaparecer una plaga de estos insectos en Nájera y Logroño)
León: San Adrián de Nicomedia, San Agapito de Preneste (dos; después de varios tormentos lo arrojaron a los leones, que no le tocaron), Santos Abdón y Senén (no los tocaron en su martirio), San Blas (dos, los protegió de unos cazadores), San Antonio Abad (dos le ayudaron a enterrar a San Pablo Ermitaño), San Pafnucio (dos le ayudaron a enterrar a San Onofre) San Jerónimo (en la cueva de Belén, uno le acompañó), San Marcos Evangelista, (un león alado, por uno de los seres vivientes del apocalipsis), Santos Taraco, Probo y Andrónico, (no les hicieron daño, incluso le lamieron las heridas de los pies), San Mamés (no le hizo daño, incluso le lamió las heridas de los pies), San Publio (fue devorado por dos leones), Santa Daría (uno se escapó de su jaula para protegerla de una violación), San Germánico (con su mano en la boca del animal, pues este no quería hacerle daño y el santo lo provocó), Santos Primo y Feliciano (les lamieron las heridas de los pies), San Daniel Profeta (lo echaron a un foso de leones, que lo respetaron), Santa Pelagia de Tarso (cuatro, que velaron sus reliquias hasta ser enterradas), Santa Eugenia (Eugenio) de Cartago (vivía como monje, fue acusada de violación y arrojada a los leones; alli descubrió su pecho femenino y fue liberada), San Gerásimo (curó a uno de una espina en una pata y vivió con el en la cueva; por error en el nombre, se lo han puesto a San Jerónimo), San Basilio "el joven" (lo respetó en su martirio), Santa Blandina de Lyon, San Maturo, San Atalo, San Alejandro, San Póntico (compañeros de Blandina), Santa Dominga de Campania, San Justino Mártir, Santas Justa y Rufina, Santa Martina, Santa Tecla, Santa Prisca, Santa Eufemia, Santa Taciana, Santa Marciana, Santa Gliceria, Santa Lelia, y santos mártires en general.
Leopardo: Santos Tirano y Cenobio (no les hicieron daño, aunque los santos los provocaban), Santa Marciana (en su martirio, uno le mordió el cuello)
Leviatán o mounstruo marino: San Columbano de Iona (con su bendición ahuyentó al "mounstruo del Lago Ness"), San Calistrato (atravesó el mar sobre uno, para animar a los soldados cristianos de Cartago)
Lobo: San Francisco de Asís (domesticó uno que asolaba los bosques de Asís), Santa Columba, Santa Austreberta (devorando el asno del convento), San Gens (tirando de un arado junto a un buey), San Rómulo de Fiésole (una loba lo amamantó de bebé, y por eso le pusieron el nombre en el bautismo, recordando al legendario Rómulo), San Franco de Assergi (con un niño en las fauces, pues resucitó a un bebé casi devorado por un lobo), San Sergio de Radonezh (amansó a los salvajes), San Conrado de Offida (protegió y amansó a uno muy fiero, que sirvió de guardián en el convento por siempre), San Ricardo de Santa Ana (de niño uno lo atacó y Santa Ana lo sanó milagrosamente), San Wolfang (por asociación, pues su nombre significa "el que anda como un lobo"), San Edgar, rey (libró a Northumbria del azote de los lobos salvajes), San Herbert de Bretaña (uno devoró el burro de un monje y el santo se arrodilló en la oración y el lobo haló el carro), Santa Clara de Asís (salvó a un niño atacado por un lobo, cuando la madre del niño la invocó), San Remaclus de Stavelot (uno se comió a su cabalgadura y el santo montó sobre él).
Lobo marino: Santa Tecla (la arrojaron a un foso, pero las bestias murieron antes de tocarla)
Mirlo: San Benito (el diablo pretendía distraerlo de sus oraciones y trabajo de esta forma)
Moscas: San Narciso de Gerona (en la invasión napoeónica, unas misteriosas moscas salieron de su sepulro, cegando a los soldados franceses.)
Mula: San Félix de Abbir (lo ataron sobre una, para que llegase vivo al martirio, de anciano que era), San Guillermo de Fenoglio (en las manos, una pata de mula arrancada. Se le suele lamar el santo "del jamón"), Santa Nennoc o Cándida de Plomme
Nutria: San Cutberto de Lindisfarne (adoctumbraba a bañarse en el mar, y cuando hacía frío, dos nutrias le daban calor)
Oca o Ganso: Santa Amelberga de Gante, Santa Vereburga (resucitó un ganso salvaje que un sirviente había asado por error), San Baudolino de Alessandría (alejó unas ocas que destrozaban cosechas en Foro), San Cerbone (bendijo unos gansos salvajes que le acompañaron mansos hasta Roma, como regalo al Papa)
Oso: Santa Columba de Sens, Santa Corcica (en los dos casos un oso se escapó de su jaula para protegerlas de una violación), San Corbiniano (uno se comió el caballo del santo, que lo cargó con sus bultos y se montó sobre él), San Franco de Assergi (una osa le condujo a su cueva, donde el santo llevó vida eremítica más escondido aún), San Columbano de Luxeuil, San Viance (tirando de un arado junto a un buey) Santa Ricarda de Germania, San Maximinio de Tréveris (uno lo acompañó en su viaje a Roma), San Agapio (no le hizo daño en su martirio), San Agapio de Palestina (él mismo se abalanzó a una osa que lo hirió de muerte), Santa Eufemia de Calcedonia (uno devoró su cuerpo), Santa Ripsimena de Armenia (un oso coronado, pues su asesino, el rey Tiridates, se convirtió en oso hasta que San Gregorio el Iluminado oró por él), Santos Abdón y Senén (no les hizo daño en su martirio), San Sergio de Radonezh (domesticó a los que habían en el bosque donde se retiró como eremita), San Cerbone (el rey Totila lo desterró a un bosque a que los osos lo asesinaran y uno de ellos se acercó mansamente y le lamía los pies, protegiéndole), San Vedasto de Arras (domesticó a uno que en Arras, atacaba a las personas y animales), San Gisleno (uno le enseñó el sitio donde fundar su monasterio), San Gall (encontró una gruta habitada por un oso y le ordenó le trjese leña y luego se marchara), San Romedio (uno se comió su caballo y el santo le puso los arreos, usándolo de cabalgadura y dejándolo libre luego), San Gisleno (uno le robó sus ropas y unas águlias lo obligaron a devrolverlas).
Pájaro: Santa Cecilia (en las primeras representaciones medievales, aparecía con un ruiseñor o jilguero, por lo de la armonía y la música, hoy no se representa así), San Ricardo de Chichester (los protege bajo su capa, pues prohibió los mataran para alimentarle), Santa Rosa de Lima (un ruiseñor cantaba en su ventana en la Cuaresma), Santa Milburga de Wenlock (los alejaba de las cosechas de los campesinos. Aún se le invoca para ello), San Cutberto de Lindsfarne (amansó a los pájaros salvajes que asolaban la isla Farne), San Pablo de Onsbrock (desterró a unos que destrozaban cosechas), San Orso de Aosta (en el hombro), San Kevin (permaneció tanto tiempo en oración, que los pajaron anidaban en sus manos).
Paloma: Santa Aldegunda de Maubeuge (En la imagen, en su consagración, una paloma bajó del cielo y le impuso el velo), San Heriberto de Colonia (en una procesión contra la peste, una volaba sobre él), San Celestino I, Santa Teresa, Santa Brígida, San Gregorio Magno, San Basilio, San Cirilo de Alejandría, Beato Diego José de Cádiz (en estos 7, representa al Espiritu Santo), San Severo de Barcelona (una voló sobre él en su elección como obispo), San Cuniberto de Colonia (le revela el lugar de la tumba de Santa Úrsula), San Remigio (en el bautismo de Clodoveo una paloma bajó del cielo trayendo una ampollla que no se vaciaba nunca) San Osvaldo (entregándole una carta), San José, San Joaquín (en ambos, ofrenda del Templo), Santa Columba mártir, Santa Columba Rieti (en ambas representa su nombre, es un método de identificación), San David de Gales (una, con pico de oro, le enseñó a orar y cantar; otra vez predicaba y una se posó en su hombro), Santa Regina (sostiene una corona sobre su cabeza), Santa Julia de Córcega, Santa Eulalia, Santa Devota, Santa Reparata, Santa Juana de Arco, Santa Escolástica, San Esperanza Abad (en los 7 representa sus almas, que les salió de la boca en forma de paloma al morir).
Pavo Real: San Liborio de Le Mans (uno acompañó su cortejo fúnebre y cayó muerto sobre su tumba), Santa Bárbara (una leyenda dice que los flagelos con que la azotaban se convertían en plumas de pavo real. En Oriente todavía decoran sus altares e iconos con plumas de pavo real).
Perro: Santo Domingo de Guzmán (con una antorcha o vela en la boca), San Roque, San Lázaro, San Cristóbal (como cinocéfalo), San Vito, San Domnino, Santa Margarita de Cortona, San Juan Bosco (un perro misterioso apareció varias veces a defenderlo cuando los protestantes le atacaban), San Gil (persiguiendo a la cierva que le acompañaba), Santa Maximiliana Bona (varios, muertos, que quisieron dar caza al jabalí que le acompañaba), Santa María Francisca de las 5 Llagas (el diablo la perturbaba en forma de perro rabioso), San Gordiano (arrojaron su cadáver a los perros, que no le tocaron, sino que le cuidaron sin profanarlo), San Vulpiano de Tiro (junto a un perro y una serpiente fue envuelto en una piel de toro y apaleado), San Enrique Suso (vio un perro despedazando un trapo, lo que le iluminó para ser cada día más obediente, humilde y buscar ser despreciado).
Pez: San Antonio de Padua (predicándoles), San Andrés, San Pedro (por la pesca "de hombres", además, fue pescador), San Ambrosio de Cahors, San Kentingern Mungo de Glasgow, San Maglorio, San Lupo, San Atilano de Zamora (en los 5, sostiene un anillo en las fauces, que el santo en cuestión había perdido en el mar), San Maurilio de Angers (perdió la llave de la catedral y fue hallada dentro de un pez que saltó a la barca de unos pescadores), San Benno de Meisen (con dos o un manojo de llaves en la boca: arrojó las llaves de su catedral al río, antes de entregarla al emperador excomulgado y el pez se la devolvió luego), San Ulric de Ausburgo (en una hambruna secó el rio Danubio para que los pobres pescaran fácilmente, otra leyenda dice que un viernes visitó a uno que comía carne y le convirtió la carne en pescado para que no pecara), San Zenón, San Brendan de Irlanda (estos dos últimos, pescádolos), San Rafael Arcángel (con uno sanó a Tobit), San Pablo Aureliano (un pez con una campana en la cabeza, que el rey Marco le habia negado y habia tirado al mar), San Abercio de Heriápolis (una santa le pescó uno puro, para su alimento. En realidad es una alegoría de la Iglesia escrita en su lápida).
Ratones: Santa Cutubila (suben por su hábito. Debido a su gran devoción a las almas en el Purgatorio, que suelen ser representadas como ratones, se le consagran en su santuario ratones de oro y plata. De aquí también deriva su patronazgo de los gatos. La invocan quienes tienen miedo a las ratas.), Santa Gertrudis de Nivelles (subiendo por su báculo. El diablo en forma de ratón enredaba el hilo de su rueca, para hacerla desesperar. Se le invoca contra las ratas), San Martín de Porres, San Cadog, rey de Gwynllwg (En Llanspyddid, una hambruna asoló el campo, y el santo salvó a sus seguidores al ver a un ratón que le llevó a un secreto almacén de trigo).
Salamandra: San Ananías.
Serpientes: San Amable de Riom (las dominaba con la señal de la cruz), San Patricio (las expulsó de Irlanda), San Julio Abad, Santo Domingo de Sora (en su procesión se le cuelgan serpientes vivas), San Amando de Maastricht (la obligó a regresar a su agujero con la señal de la cruz), San Benito de Nursia, San Luis Beltrán, San Juan Evangelista, San Santiago de la Marca, San Porciano, San Eduardo mártir (los seis últimos, saliendo de un cáliz envenenado), Santa Verdiana de Castelfiorentino, Santa Cristina de Bolsena, Santa Tecla, Santa Mohrail (a las cuatro les suben por el cuerpo, enroscándoseles pero sin morderlas), Santa Anatolia (la arrojaron a ellas), San Honorato de Arlés (con su oración mató las que habitaban la isla de Lerins), San Limneo (una lo mordió y sanó milagrosamente), San Román de Rouen (dio muerte a una enorme, con ayuda de un asesino. Esto dio origen al privilegio de indultar un criminal el día de San Román), San Marcos de Campania (el demonio le molestaba en esta forma).
Tigre: San Juan Brito (devoraron su cuerpo decapitado), San Alejandro de Jerusalén (no le hicieron daño en su martirio), otros mártires lo llevan también.
Toro: Santa Marciana de Cesarea, Santa Blandina de Lyon (le soltaron un toro en su martirio, que la mató a cornadas), San Antipas de Pérgamo, Santa Pelagia de Tarso, San Eustaquio y familia (los tres últimos fueron martirizados dentro de un toro de cobre al rojo vivo), San Saturnio, San Saturnino (fueron atados y arrastrados por uno), San Pedro Regalado, San Juan de Sahagún (ambos amansaron un toro bravo con la señal de la cruz), San Francisco Solano (uno muy bravo se soltó en un pueblo y el santo le habló y lo condujo por el cordón de su hábito al corral), Santa Tecla (la ataron a los cuernos de uno para que se peleara con otros toros, murió sin que la santa padeciera), Santa Trifena (martirizada por uno).
Tortuga: Beata Kateri Tekakwitha (por asociación, pues su clan era llamado "de la Tortuga")
Unicornio: Santa Águeda, Santa Justina de Padua (simboliza castidad)
Vaca: Santa Brígida de Irlanda (su vaca alimentaba a los pobres sin vaciar nunca las ubres), Santas Perpetua y Felicidad (una casi las mata en el martirio), San Brevin, Santa Urith (era ermitaña en Devon y solo se alimentaba de leche), San Medardo (le robaron la suya y el cencerro no dejó de sonar hasta que los ladrones la devolvieron arrepentidos), San Patricio (de joven cuidaba un rebaño de ellas), San Kirián de Clomagnois (desde niño una le acompañó siempre, luego de echarle su bendición), Beato Carlos el Bueno (por asistir a misa antes que nada, dejó una capa riquísima a un mujer que reclamaba su vaca robada).
Zorro: San Bonifacio de Fulda
Abejas: San Ambrosio de Milán (en su cuna unas abejas destilaron miel en su boca), San Bernardo (por la miel de sus palabras, es llamado Doctor Melífuo), San Juan Crisóstomo (también, por la dulce elocuencia de sus palabras), Santa Rita (unas misteriosas abejas blancas visitaron su cuna y luego su cadáver incorrupto), San Pablo Aureliano (amansó a unas salvajes, llevándolas a las colmenas), San Amado (las cuidaba en su huerta), Santa Pomposa (por asociación al sitio donde fundó su monasterio "Pico colmena").
Águila: San Adalberto de Praga, San Florián, San Guido, Santa Martina (todos, velando sus cadáveres), San Estanislao de Cracovia (unas águilas blancas cuidaron su cadáver desmembrado) , San Antolín de Pamiers (dos águilas blancas que velan sus reliquias), San Bertulfo, San Medardo de Noyon (en ambos, con las alas desplegadas que les sirven de paraguas), Santa Prisca, San Juan Evangelista, San Eliseo (bicéfala, significa el espíritu de doble profecía que le deja San Elías), San Gisleno (un oso robó sus ropas mientras se bañaba en un río y las águilas preservaron su modestia, no dejando acercarse a nadie mientras obligaban al oso a devolverlas).
Alondra: Santa Coleta de Corbie.
Anguila: Santa Isberga.
Araña: San Conrado de Constanza (una cayó en el cáliz mientras decía misa y, pensando era venenosa, sumió la Sangre, por su fe), San Norberto de Prémontré (sobre un cáliz), San Félix de Nola (cuando lo perseguian, el santo se escondió en una cueva y una araña hizo su tela rápidamente, por lo que no le buscaron alli, pensando que nadie habría podido entrar sin romper la tela).
Asno: San Auberto de Cambrai (cargado con dos alforjas o cestos de panes), San Antonio de Padua (arrodillado ante la Custodia), San Florencio, San Francisco de Paula, San Germán de Auxerre (uno, al morir su dueño, se apegó al santo para siempre), San Hilario, San Juan Crisóstomo, San Filiberto de Jumiéges, San Rieul, San Seine, Santa Austreberta, Santa Francisca Romana, San Balaam (parlante), Sagrada Familia, San Ramón Nonnato (su cuerpo fue puesto sobre uno, que decidió en que iglesia sería enterrado), San Leonardo de Noblac (montado sobre uno; el rey Clotario le prometió darle todo el terreno que pudiera recorrer montado sobre uno, así nacieron el monaterio y la ciudad de Noblac).
Ave muerta y resucitada: San Aldebrando (un perdigón), San Nicolás de Tolentino (una perdiz).
Avispas: San Marcos de Arethusa (fue untado con miel, suspendido de un árbol de dejado morir por las picaduras de avispas venenosas)
Ballena: San Jonás; San Macuto.
Basilisco: San Siro de Génova (pisoteado), San Trifón (domesticado), San Juan de Réome (extraído de un pozo y encadenado)
Buey: San Cornelio, San Gonzalo, San Guido de Arlecht, San Leonardo, San Lucas Evangelista, San Sebaldo, San Silvestre, Santo Tomás de Aquino (le llamaban el buey mudo, por su corpulencia y mansedumbre), San Wendelin, Santa Frideswida, San Bovo, San Eugenio, San Fursey (estos últimos, dos bueyes), San Herbot (solo la cabeza), San Isidro Labrador (pareja, tirada por un ángel), San Eliseo (araba con doce yuntas cuando San Elías le llamó), San Demetrio Bassaravob (su cuerpo fue puesto sobre uno, que decidió en que iglesia sería enterrado).
Búfalo: San Calais, San Renan de Bretaña (dos tiraron el carro con su cadáver y la mujer pagana que le había acusado en vida les golpeó en un cuerno y al instante se la tragó la tierra en medio de fuego y humo).
Caballo: San Crisógono, San Constantino, San Eloy (una pata de caballo, por presuntuoso, un joven hizo el milagro de herrar un caballo cortandole la pata y poniendola en su sitio después), San Eustaquio, San Jorge (cargando contra el dragón o contra los sarracenos), San Huberto (patrón de los cazadores), Santiago el Mayor, San Longinos (al pie de la cruz), San Martín de Tours (compartiendo su manto), San Pablo (desmontado en el camino de Damasco), San Foibamón, San Segundo, San Teodoro, San Wendelin, San Alejandro, Santa Irene (acostado), San Conon, San Alejandro, Santa Engracia, Santa Quinta de Alejandría (a los cuatro últimos, arrastrándoles por el suelo), San Andrés Corsini (en la batalla de Anghiari se le vio volando en uno, como a Santiago en Clavijo), San Elías (halando un carro de fuego), San Kirián (resucitó uno, cuando era niño), San Hipólito (descuartizándole), San Sansón de Dol (resucitó a un niño que cayó de un caballo), San Equicio (pasó muchos años viajando predicando y a veces desde el mismo caballo predicaba), San Norberto (un rayo lo tumbó de su caballo, haciéndole convertirse, en agradecimiento por salvar la vida), San Mauricio, San Mercurio (derribando a Juliano el Apóstata), San Fernando, Santa Juana de Arco, San Obizio de Nardo, San Segundo de Asti, San Nicetas y santos soldados en general.
Cabra: San Juan María Vianney (de niño fue pastor de 3 cabras y un asno).
Camello: San Afrodisio de Béziers, San Menas de Cute (10, arrodillados), Santos Cosme y Damián (parlante), Santos Juliano y Cronión (sobre uno, siendo apaleados).
Cangrejo: San Francisco Javier (devolviendo a la playa un crucifijo caído al mar).
Caracol: San Germán el Paralítico (A sus pies un caracol. Alegoría a su más famoso poema comienza comparando su intelecto con la lentitud de un caracol, con respecto a los filósofos. Se le atribuye el "Alma Redemptoris Mater").
Cerdo: San Antonio abad (los monjes antonianos tenían privilegio de tener cerdos, les ponían una campanilla para que nadie los tocara, de ahí, pasó a las imágenes de San Antón), San Valentín, San Blas (ofrenda hecha al santo encarcelado por una pobre).
Cierva: San Fructuoso, San Isidoro, San Lupo, San Wulmaro, San Amador, San Esteban, San Mamés, Santa Genoveva de Brabante (a los cuatro últimos los amamantó una), San Gil (perseguida por cazadores), San Goar (tres), San Calogero de Sacca (una cierva herida se refugió en su gruta), San Kevin (una le acompañaba en su gruta).
Ciervo: San Abundio de Como, Santa Catalina de Suecia (la defendió de un noble que la acosaba), San Huberto, San Eustaquio, San Meinulfo (estos tres, con cruz entre las astas), San Félix de Valois (con cruz roja y azul entre las astas), San Bassiano de Lodi (tres), San Mungo (una pareja tirando de un arado), San Donaciano, San Lamberto, San Osvaldo, San Procopio de Bohemia, San Régulo de Senlis, Santa Mildred, Santa Ida de Herdzfeld (con astas luminosas), San Edern de Bretaña; San Thelleau (ambos cabalgando sobre uno), San Julián Hospitalario (uno le profetizó que santo mataría a sus propios padres).
Cigüeña: San Agrícola de Aviñón (tritura una serpiente con el pico), Santa Faraílde de Gand.
Cisne: San Cutberto; San Hugo de Lincoln (amansó a uno salvaje y peligroso que, desde entonces, le acompañó siempre).
Cocodrilo: San Teodoro de Egipto.
Comadreja: Beato Jordán de Sajonia (podría ser por su inteligencia, según un criterio muy acertado de Meldelen, colaboradora).
Conejo (o liebre): San Alberto de Siena (refugiado en la manga de su hábito), San Marculfo de Nanteuil, Santa Genoveva de Brabante (le hacían compañía)
Cordero u oveja: San Abraham el Patriarca (era pastor antes que Dios le llamara), San Juan Bautista (alusión a su anuncio de Cristo como "Cordero de Dios"), Santa Inés, San Francisco de Paula, San Francisco de Asís, San Alano, Beata Jacqueline (San Francisco le regaló un corderito que la acompañaa a todos los sitios, incluido a misa), Santa Teodora o Teodoro (con leche de oveja crió al hijo que le achacaron), San Joaquín (retirado entre pastores), San Cutberto de Lindsfarne (fue pastor), San Wendelin, Santa Genoveva, Santa Solemnia, Beatos Francisco y Jacinta de Fátima, San Benito de Palermo, Santa Germana de Cousin, San Serafín de Montegranaro, Santa Margarita la Descalza, Santa Brígida de Kildare, San Pedro Chanel, San Sebastián de Aparicio, San Benito el pastor, Santa Coleta de Corbie, San Juancito Costa, San Pascual Baylon, Santa Regina, Santa Solange de Borgues, Santa Panacea, San Zozonte (todos fueron pastores siempre, o de niños; los cuatro últimos, además mártires).
Cuervo: San Benito de Nursia (uno arrebató un pastel envenenado que le enviaban al Santo), San Elías, San Pablo ermitaño, San Erasmo (los tres, con pan en el pico, para alimentarles), San Expedito (pisado), San Vicente (defienden su cadáver), Santa Ida de Toggenburg (con un anillo en el pico, que robó a la santa. Lo halló un cazador, y el esposo de Ida pensó que esta le engañaba, por lo que la arrojó por una acantilado. Ida quedó ilesa, pero desde entonces llevó vida de eremita reclusa), San Meinrado (dos), San Bonifacio de Fulda.
Delfín: Santa Petronila (es la protectora de los "Delfines", príncipes herederos de la corona francesa), San Basilio "el joven" (lo devolvieron sano a tierra cuando lo lanzaron al mar).
Dragón: San Adelfo de Neuviller, San Jorge, Santa Isabel de Shönau (tenía grendes tentaciones, que logró vencer), Santa Marta (amansado, a veces es un cocodrilo), Santa Margarita de Antioquía (saliendo de él), Santa Marina de Ourense, San Armelio (exorcizado, atado con su estola), San Beato (destruyó a uno que vivía en una cueva en Thun y luego la ocupó el santo), San Bernardo de Menthon, San Clemente de Metz, San Mercurial de Forli, San Rufillo de Forlimpopoli, San Domiciano (en ambos, atravesado con una cruz), Santa Domenica de Campania (simboliza el pecado que ella superó con su martirio), Santa Victoria (encadenado), San Pablo Aureliano (mató a uno en Batz), San Amando (sobre uno), San Donato (alejó a uno de su cueva), San Marcelo de París (mató uno), San Teodoro de Heraclea, Santa Juliana de Nicomedia (la mayoría de las veces en vez del dragón, es un diablo).
Escorpiones: Santa Tecla, Santa Mohrail (en su martirio, las echaron a ellos, pero no las picaron), San Terenciano de Todi (con ellos lo martirizaron), San Julián de Anarzaba (fue metido en un saco lleno de escorpiones y arrojado al mar).
Gallina: Santa Begga (incubando siete polluelos), Santo Domingo de la Cazada, Santa Emeline de Boulencourt (era la encargada de la granja de su monasterio, donde alcanzo grandes gracias místicas).
Gallo: San Pedro Apóstol, San Vito.
Gaviotas: San Cutberto de Lindsfarne (ellas los inspiraron a construir una pequeña ermita en la isla hoy llamada Saint Cutberth)
Halcón: San Agilulfo de Colonia, San Osvaldo Rey (murió durante una sesión de cetrería), San Bavón de Gante (practicaba la cetrería).
Hiena: San Macario de Alejandría (era tanta su caridad, que sanó, con su saliva, a una cría de hiena)
Jabalí: Santa Kew de Wryry (domó una bestia, que otras versiones ponen como un oso, en la región de Cornwall), San Pablo Aureliano (domó uno en Lyon), Santa Maximiliana Bona (dominó uno, que le acompañaba siempre), San Conrado de Piacenza (cazando uno incendió un monte, por lo que culparon a otro. El santo hizo penitencia toda su vida por ello)
Langostas (o grillos): San Gregorio Ostiense (hizo desaparecer una plaga de estos insectos en Nájera y Logroño)
León: San Adrián de Nicomedia, San Agapito de Preneste (dos; después de varios tormentos lo arrojaron a los leones, que no le tocaron), Santos Abdón y Senén (no los tocaron en su martirio), San Blas (dos, los protegió de unos cazadores), San Antonio Abad (dos le ayudaron a enterrar a San Pablo Ermitaño), San Pafnucio (dos le ayudaron a enterrar a San Onofre) San Jerónimo (en la cueva de Belén, uno le acompañó), San Marcos Evangelista, (un león alado, por uno de los seres vivientes del apocalipsis), Santos Taraco, Probo y Andrónico, (no les hicieron daño, incluso le lamieron las heridas de los pies), San Mamés (no le hizo daño, incluso le lamió las heridas de los pies), San Publio (fue devorado por dos leones), Santa Daría (uno se escapó de su jaula para protegerla de una violación), San Germánico (con su mano en la boca del animal, pues este no quería hacerle daño y el santo lo provocó), Santos Primo y Feliciano (les lamieron las heridas de los pies), San Daniel Profeta (lo echaron a un foso de leones, que lo respetaron), Santa Pelagia de Tarso (cuatro, que velaron sus reliquias hasta ser enterradas), Santa Eugenia (Eugenio) de Cartago (vivía como monje, fue acusada de violación y arrojada a los leones; alli descubrió su pecho femenino y fue liberada), San Gerásimo (curó a uno de una espina en una pata y vivió con el en la cueva; por error en el nombre, se lo han puesto a San Jerónimo), San Basilio "el joven" (lo respetó en su martirio), Santa Blandina de Lyon, San Maturo, San Atalo, San Alejandro, San Póntico (compañeros de Blandina), Santa Dominga de Campania, San Justino Mártir, Santas Justa y Rufina, Santa Martina, Santa Tecla, Santa Prisca, Santa Eufemia, Santa Taciana, Santa Marciana, Santa Gliceria, Santa Lelia, y santos mártires en general.
Leopardo: Santos Tirano y Cenobio (no les hicieron daño, aunque los santos los provocaban), Santa Marciana (en su martirio, uno le mordió el cuello)
Leviatán o mounstruo marino: San Columbano de Iona (con su bendición ahuyentó al "mounstruo del Lago Ness"), San Calistrato (atravesó el mar sobre uno, para animar a los soldados cristianos de Cartago)
Lobo: San Francisco de Asís (domesticó uno que asolaba los bosques de Asís), Santa Columba, Santa Austreberta (devorando el asno del convento), San Gens (tirando de un arado junto a un buey), San Rómulo de Fiésole (una loba lo amamantó de bebé, y por eso le pusieron el nombre en el bautismo, recordando al legendario Rómulo), San Franco de Assergi (con un niño en las fauces, pues resucitó a un bebé casi devorado por un lobo), San Sergio de Radonezh (amansó a los salvajes), San Conrado de Offida (protegió y amansó a uno muy fiero, que sirvió de guardián en el convento por siempre), San Ricardo de Santa Ana (de niño uno lo atacó y Santa Ana lo sanó milagrosamente), San Wolfang (por asociación, pues su nombre significa "el que anda como un lobo"), San Edgar, rey (libró a Northumbria del azote de los lobos salvajes), San Herbert de Bretaña (uno devoró el burro de un monje y el santo se arrodilló en la oración y el lobo haló el carro), Santa Clara de Asís (salvó a un niño atacado por un lobo, cuando la madre del niño la invocó), San Remaclus de Stavelot (uno se comió a su cabalgadura y el santo montó sobre él).
Lobo marino: Santa Tecla (la arrojaron a un foso, pero las bestias murieron antes de tocarla)
Mirlo: San Benito (el diablo pretendía distraerlo de sus oraciones y trabajo de esta forma)
Moscas: San Narciso de Gerona (en la invasión napoeónica, unas misteriosas moscas salieron de su sepulro, cegando a los soldados franceses.)
Mula: San Félix de Abbir (lo ataron sobre una, para que llegase vivo al martirio, de anciano que era), San Guillermo de Fenoglio (en las manos, una pata de mula arrancada. Se le suele lamar el santo "del jamón"), Santa Nennoc o Cándida de Plomme
Nutria: San Cutberto de Lindisfarne (adoctumbraba a bañarse en el mar, y cuando hacía frío, dos nutrias le daban calor)
Oca o Ganso: Santa Amelberga de Gante, Santa Vereburga (resucitó un ganso salvaje que un sirviente había asado por error), San Baudolino de Alessandría (alejó unas ocas que destrozaban cosechas en Foro), San Cerbone (bendijo unos gansos salvajes que le acompañaron mansos hasta Roma, como regalo al Papa)
Oso: Santa Columba de Sens, Santa Corcica (en los dos casos un oso se escapó de su jaula para protegerlas de una violación), San Corbiniano (uno se comió el caballo del santo, que lo cargó con sus bultos y se montó sobre él), San Franco de Assergi (una osa le condujo a su cueva, donde el santo llevó vida eremítica más escondido aún), San Columbano de Luxeuil, San Viance (tirando de un arado junto a un buey) Santa Ricarda de Germania, San Maximinio de Tréveris (uno lo acompañó en su viaje a Roma), San Agapio (no le hizo daño en su martirio), San Agapio de Palestina (él mismo se abalanzó a una osa que lo hirió de muerte), Santa Eufemia de Calcedonia (uno devoró su cuerpo), Santa Ripsimena de Armenia (un oso coronado, pues su asesino, el rey Tiridates, se convirtió en oso hasta que San Gregorio el Iluminado oró por él), Santos Abdón y Senén (no les hizo daño en su martirio), San Sergio de Radonezh (domesticó a los que habían en el bosque donde se retiró como eremita), San Cerbone (el rey Totila lo desterró a un bosque a que los osos lo asesinaran y uno de ellos se acercó mansamente y le lamía los pies, protegiéndole), San Vedasto de Arras (domesticó a uno que en Arras, atacaba a las personas y animales), San Gisleno (uno le enseñó el sitio donde fundar su monasterio), San Gall (encontró una gruta habitada por un oso y le ordenó le trjese leña y luego se marchara), San Romedio (uno se comió su caballo y el santo le puso los arreos, usándolo de cabalgadura y dejándolo libre luego), San Gisleno (uno le robó sus ropas y unas águlias lo obligaron a devrolverlas).
Pájaro: Santa Cecilia (en las primeras representaciones medievales, aparecía con un ruiseñor o jilguero, por lo de la armonía y la música, hoy no se representa así), San Ricardo de Chichester (los protege bajo su capa, pues prohibió los mataran para alimentarle), Santa Rosa de Lima (un ruiseñor cantaba en su ventana en la Cuaresma), Santa Milburga de Wenlock (los alejaba de las cosechas de los campesinos. Aún se le invoca para ello), San Cutberto de Lindsfarne (amansó a los pájaros salvajes que asolaban la isla Farne), San Pablo de Onsbrock (desterró a unos que destrozaban cosechas), San Orso de Aosta (en el hombro), San Kevin (permaneció tanto tiempo en oración, que los pajaron anidaban en sus manos).
Paloma: Santa Aldegunda de Maubeuge (En la imagen, en su consagración, una paloma bajó del cielo y le impuso el velo), San Heriberto de Colonia (en una procesión contra la peste, una volaba sobre él), San Celestino I, Santa Teresa, Santa Brígida, San Gregorio Magno, San Basilio, San Cirilo de Alejandría, Beato Diego José de Cádiz (en estos 7, representa al Espiritu Santo), San Severo de Barcelona (una voló sobre él en su elección como obispo), San Cuniberto de Colonia (le revela el lugar de la tumba de Santa Úrsula), San Remigio (en el bautismo de Clodoveo una paloma bajó del cielo trayendo una ampollla que no se vaciaba nunca) San Osvaldo (entregándole una carta), San José, San Joaquín (en ambos, ofrenda del Templo), Santa Columba mártir, Santa Columba Rieti (en ambas representa su nombre, es un método de identificación), San David de Gales (una, con pico de oro, le enseñó a orar y cantar; otra vez predicaba y una se posó en su hombro), Santa Regina (sostiene una corona sobre su cabeza), Santa Julia de Córcega, Santa Eulalia, Santa Devota, Santa Reparata, Santa Juana de Arco, Santa Escolástica, San Esperanza Abad (en los 7 representa sus almas, que les salió de la boca en forma de paloma al morir).
Pavo Real: San Liborio de Le Mans (uno acompañó su cortejo fúnebre y cayó muerto sobre su tumba), Santa Bárbara (una leyenda dice que los flagelos con que la azotaban se convertían en plumas de pavo real. En Oriente todavía decoran sus altares e iconos con plumas de pavo real).
Perro: Santo Domingo de Guzmán (con una antorcha o vela en la boca), San Roque, San Lázaro, San Cristóbal (como cinocéfalo), San Vito, San Domnino, Santa Margarita de Cortona, San Juan Bosco (un perro misterioso apareció varias veces a defenderlo cuando los protestantes le atacaban), San Gil (persiguiendo a la cierva que le acompañaba), Santa Maximiliana Bona (varios, muertos, que quisieron dar caza al jabalí que le acompañaba), Santa María Francisca de las 5 Llagas (el diablo la perturbaba en forma de perro rabioso), San Gordiano (arrojaron su cadáver a los perros, que no le tocaron, sino que le cuidaron sin profanarlo), San Vulpiano de Tiro (junto a un perro y una serpiente fue envuelto en una piel de toro y apaleado), San Enrique Suso (vio un perro despedazando un trapo, lo que le iluminó para ser cada día más obediente, humilde y buscar ser despreciado).
Pez: San Antonio de Padua (predicándoles), San Andrés, San Pedro (por la pesca "de hombres", además, fue pescador), San Ambrosio de Cahors, San Kentingern Mungo de Glasgow, San Maglorio, San Lupo, San Atilano de Zamora (en los 5, sostiene un anillo en las fauces, que el santo en cuestión había perdido en el mar), San Maurilio de Angers (perdió la llave de la catedral y fue hallada dentro de un pez que saltó a la barca de unos pescadores), San Benno de Meisen (con dos o un manojo de llaves en la boca: arrojó las llaves de su catedral al río, antes de entregarla al emperador excomulgado y el pez se la devolvió luego), San Ulric de Ausburgo (en una hambruna secó el rio Danubio para que los pobres pescaran fácilmente, otra leyenda dice que un viernes visitó a uno que comía carne y le convirtió la carne en pescado para que no pecara), San Zenón, San Brendan de Irlanda (estos dos últimos, pescádolos), San Rafael Arcángel (con uno sanó a Tobit), San Pablo Aureliano (un pez con una campana en la cabeza, que el rey Marco le habia negado y habia tirado al mar), San Abercio de Heriápolis (una santa le pescó uno puro, para su alimento. En realidad es una alegoría de la Iglesia escrita en su lápida).
Ratones: Santa Cutubila (suben por su hábito. Debido a su gran devoción a las almas en el Purgatorio, que suelen ser representadas como ratones, se le consagran en su santuario ratones de oro y plata. De aquí también deriva su patronazgo de los gatos. La invocan quienes tienen miedo a las ratas.), Santa Gertrudis de Nivelles (subiendo por su báculo. El diablo en forma de ratón enredaba el hilo de su rueca, para hacerla desesperar. Se le invoca contra las ratas), San Martín de Porres, San Cadog, rey de Gwynllwg (En Llanspyddid, una hambruna asoló el campo, y el santo salvó a sus seguidores al ver a un ratón que le llevó a un secreto almacén de trigo).
Salamandra: San Ananías.
Serpientes: San Amable de Riom (las dominaba con la señal de la cruz), San Patricio (las expulsó de Irlanda), San Julio Abad, Santo Domingo de Sora (en su procesión se le cuelgan serpientes vivas), San Amando de Maastricht (la obligó a regresar a su agujero con la señal de la cruz), San Benito de Nursia, San Luis Beltrán, San Juan Evangelista, San Santiago de la Marca, San Porciano, San Eduardo mártir (los seis últimos, saliendo de un cáliz envenenado), Santa Verdiana de Castelfiorentino, Santa Cristina de Bolsena, Santa Tecla, Santa Mohrail (a las cuatro les suben por el cuerpo, enroscándoseles pero sin morderlas), Santa Anatolia (la arrojaron a ellas), San Honorato de Arlés (con su oración mató las que habitaban la isla de Lerins), San Limneo (una lo mordió y sanó milagrosamente), San Román de Rouen (dio muerte a una enorme, con ayuda de un asesino. Esto dio origen al privilegio de indultar un criminal el día de San Román), San Marcos de Campania (el demonio le molestaba en esta forma).
Tigre: San Juan Brito (devoraron su cuerpo decapitado), San Alejandro de Jerusalén (no le hicieron daño en su martirio), otros mártires lo llevan también.
Toro: Santa Marciana de Cesarea, Santa Blandina de Lyon (le soltaron un toro en su martirio, que la mató a cornadas), San Antipas de Pérgamo, Santa Pelagia de Tarso, San Eustaquio y familia (los tres últimos fueron martirizados dentro de un toro de cobre al rojo vivo), San Saturnio, San Saturnino (fueron atados y arrastrados por uno), San Pedro Regalado, San Juan de Sahagún (ambos amansaron un toro bravo con la señal de la cruz), San Francisco Solano (uno muy bravo se soltó en un pueblo y el santo le habló y lo condujo por el cordón de su hábito al corral), Santa Tecla (la ataron a los cuernos de uno para que se peleara con otros toros, murió sin que la santa padeciera), Santa Trifena (martirizada por uno).
Tortuga: Beata Kateri Tekakwitha (por asociación, pues su clan era llamado "de la Tortuga")
Unicornio: Santa Águeda, Santa Justina de Padua (simboliza castidad)
Vaca: Santa Brígida de Irlanda (su vaca alimentaba a los pobres sin vaciar nunca las ubres), Santas Perpetua y Felicidad (una casi las mata en el martirio), San Brevin, Santa Urith (era ermitaña en Devon y solo se alimentaba de leche), San Medardo (le robaron la suya y el cencerro no dejó de sonar hasta que los ladrones la devolvieron arrepentidos), San Patricio (de joven cuidaba un rebaño de ellas), San Kirián de Clomagnois (desde niño una le acompañó siempre, luego de echarle su bendición), Beato Carlos el Bueno (por asistir a misa antes que nada, dejó una capa riquísima a un mujer que reclamaba su vaca robada).
Zorro: San Bonifacio de Fulda
lunes, 17 de noviembre de 2014
El burro y el pozo
147.- Un día, el burro de un campesino se cayó en un pozo. El animal lloró fuertemente por horas, mientras el campesino trataba de buscar algo que hacer. Finalmente, el campesino decidió que el burro ya estaba viejo y el pozo ya estaba seco y necesitaba ser tapado de todas formas; que realmente no valía la pena sacar al burro del pozo. Invitó a todos sus vecinos para que vinieran a ayudarle. Cada uno agarró una pala y empezaron a tirarle tierra al pozo. El burro se dio cuenta de lo que estaba pasando y lloró horriblemente.
Luego, para sorpresa de todos, se aquietó después de unas cuantas paladas de tierra. El campesino finalmente miró al fondo del pozo y se sorprendió de lo que vio… con cada palada de tierra, el burro estaba haciendo algo increíble:
Se sacudía la tierra y daba un paso encima de la tierra. Muy pronto todo el mundo vio sorprendido cómo el burro llegó hasta la boca del pozo, pasó por encima del borde y salió trotando…
La vida va a tirarte tierra, todo tipo de tierra... el truco para salir del pozo es sacudírsela y usarla para dar un paso hacia arriba. Cada uno de nuestros problemas es un escalón hacia arriba. Podemos salir de los más profundos huecos si no nos damos por vencidos...Usa la tierra que te echan para salir adelante
Luego, para sorpresa de todos, se aquietó después de unas cuantas paladas de tierra. El campesino finalmente miró al fondo del pozo y se sorprendió de lo que vio… con cada palada de tierra, el burro estaba haciendo algo increíble:
Se sacudía la tierra y daba un paso encima de la tierra. Muy pronto todo el mundo vio sorprendido cómo el burro llegó hasta la boca del pozo, pasó por encima del borde y salió trotando…
La vida va a tirarte tierra, todo tipo de tierra... el truco para salir del pozo es sacudírsela y usarla para dar un paso hacia arriba. Cada uno de nuestros problemas es un escalón hacia arriba. Podemos salir de los más profundos huecos si no nos damos por vencidos...Usa la tierra que te echan para salir adelante
jueves, 31 de julio de 2014
El Dilema del Erizo ( de Schopenhauer)
139.- En un frío día de invierno, una manada de erizos se juntan para resguardarse de la helada gracias a su propio calor, amontonándose unos encima de otros. Pero sucedió que se pincharon entre ellos y el dolor fue tal que tuvieron que separarse rápidamente, con lo que otra vez sintieron frío. Así que entre el peligro de morir de frío o de hacerlo por el dolor que se infringían mutuamente con sus espinas, acabaron encontrando la distancia correcta, aquella que les permitía no morir de frío y no hacerse demasiado daño, de manera que el frío y el dolor fuese soportable.
sábado, 31 de mayo de 2014
132.- Año 2012: Desaparece el halcón 'Rufus the Harris', experto
en espantar las palomas de Wimbledon
Noticia original: El torneo sobre hierba más prestigioso del
Mundo, Wimbledon, se ha quedado sin una de las claves de su éxito. El halcón
que vigilaba a las palomas, ha desaparecido en las últimas horas víctima de un
robo. 'Rufus the Harris' sobrevuela el cielo de Londres durante el torneo de
Wimbledon para disuadir a las palomas; pero ya no podrá hacerlo hasta que sus
dueños puedan recuperarle, ya que la policía británica ha informado de su robo
este sábado.
'Rufus', de cuatro años y medio de edad, es utilizado
durante el torneo porque asusta a las palomas que pueden distraer a los
tenistas durante los partidos y que se ven amenazadas por su mera presencia. Las
palomas amenazan tanto el estado de la hierba, que con el paso de los partidos
pierde calidad, como la tranquilidad de tenistas y público.
El halcón y su jaula fueron sustraídos de un coche
estacionado en un aparcamiento privado en Wimbledon, al que se le encontró la
ventana abierta. Sus dueños han pedido ayuda para recuperarle porque desean que
recupere su tarea de mantener libre de palomas el torneo de tenis más
prestigioso del mundo.
Rufus era el encargado de espantar a las aves más pequeñas
de Wimbledon. El ave fue robado entre la noche del jueves y la mañana del
viernes.
La propia cuenta oficial del torneo ingles vía twitter,
oficializó la pérdida del halcón, en la que pide a sus seguidores colaborar
para que el animal pronto pueda regresar a su lugar habitual.
La organización de Wimbledon ya tiene 12 años usando
halcones para limpiar su cielo de palomas y aves pequeñas.
jueves, 30 de mayo de 2013
LA PARÁBOLA DEL MATRIMONIO
126.- Cuenta una vieja leyenda Sioux que una vez llegaron hasta la tienda del viejo brujo de la tribu, tomados de la mano, Toro Bravo, el más valiente y honorable de los jóvenes guerreros, y Nube Alta la hija del cacique y una de las más hermosas mujeres de la tribu.
- Nos amamos, y nos vamos a casar. Queremos algo que nos garantice que podremos estar siempre juntos.
El viejo los miró y dijo:
- Nube Alta, ¿ves el monte al norte de nuestra aldea? Deberás escalarlo sola y cazar el halcón más hermoso y vigoroso del monte. Si lo atrapas, deberás traerlo aquí con vida el tercer día después de la luna llena.
- Y tú, Toro Bravo, deberás escalar la Montaña del Trueno. Atraparás al águila más brava y la traerás ante mi, el mismo día en que venga Nube Alta.
Los jóvenes salieron a cumplir la misión encomendada, ella hacia el norte, él hacia el sur.... El día establecido, frente a la tienda del brujo, los dos jóvenes esperaban con sendas bolsas de tela que contenían las aves solicitadas.
Los jóvenes expusieron ante la aprobación del viejo las aves cazadas. Eran verdaderamente hermosos ejemplares.
Ahora, tomen las aves y átenlas entre sí por las patas con estas tiras de cuero... Cuando las hayan anudado, suéltenlas y que vuelen libres.
El guerrero y la joven hicieron lo que se les pedía y soltaron los pájaros. El águila y el halcón intentaron levantar vuelo pero solo consiguieron revolcarse en el piso. Unos minutos después, irritadas por la incapacidad, las aves arremetieron a picotazos entre si hasta lastimarse.
Este es el conjuro...
-Jamás olviden lo que han visto. Son ustedes como un águila y un halcón; si se atan el uno al otro, aunque lo hagan por amor, no sólo vivirán arrastrándose, sino que además, tarde o temprano, empezarán a lastimarse uno al otro. Si quieren que el amor entre ustedes perdure, VUELEN JUNTOS PERO JAMÁS ATADOS.
DESCONOCIDO
- Nos amamos, y nos vamos a casar. Queremos algo que nos garantice que podremos estar siempre juntos.
El viejo los miró y dijo:
- Nube Alta, ¿ves el monte al norte de nuestra aldea? Deberás escalarlo sola y cazar el halcón más hermoso y vigoroso del monte. Si lo atrapas, deberás traerlo aquí con vida el tercer día después de la luna llena.
- Y tú, Toro Bravo, deberás escalar la Montaña del Trueno. Atraparás al águila más brava y la traerás ante mi, el mismo día en que venga Nube Alta.
Los jóvenes salieron a cumplir la misión encomendada, ella hacia el norte, él hacia el sur.... El día establecido, frente a la tienda del brujo, los dos jóvenes esperaban con sendas bolsas de tela que contenían las aves solicitadas.
Los jóvenes expusieron ante la aprobación del viejo las aves cazadas. Eran verdaderamente hermosos ejemplares.
Ahora, tomen las aves y átenlas entre sí por las patas con estas tiras de cuero... Cuando las hayan anudado, suéltenlas y que vuelen libres.
El guerrero y la joven hicieron lo que se les pedía y soltaron los pájaros. El águila y el halcón intentaron levantar vuelo pero solo consiguieron revolcarse en el piso. Unos minutos después, irritadas por la incapacidad, las aves arremetieron a picotazos entre si hasta lastimarse.
Este es el conjuro...
-Jamás olviden lo que han visto. Son ustedes como un águila y un halcón; si se atan el uno al otro, aunque lo hagan por amor, no sólo vivirán arrastrándose, sino que además, tarde o temprano, empezarán a lastimarse uno al otro. Si quieren que el amor entre ustedes perdure, VUELEN JUNTOS PERO JAMÁS ATADOS.
DESCONOCIDO
sábado, 27 de abril de 2013
Muerte por imitacion
120.- En 1991, una mujer tailandesa de 57 años llamada Yooket Paen estaba caminando por su granja cuando se resbaló en bosta de vaca, se agarró de un cable y se electrocutó hasta morir.
Poco después de su funeral, su hermana estaba mostrando a unos vecinos cómo había sido el accidente cuando ella también se resbaló, se agarró del mismo cable, y murió igual que su hermana.
Poco después de su funeral, su hermana estaba mostrando a unos vecinos cómo había sido el accidente cuando ella también se resbaló, se agarró del mismo cable, y murió igual que su hermana.
Aplastado por una casa
118.- Esquilo, (525 a. C. – 456 a. C.), dramaturgo griego. Predecesor de Sófocles y Eurípides, es considerado como el primer gran representante de la tragedia griega. Combatió contra los persas en Maratón, el 490 a. C, en Salamina, el 480 a. C, y posiblemente, en Platea, el año siguiente.
A Esquilo se le ocurrió acudir al Oráculo de Delfos (lugar sagrado donde los griegos preguntaban a los Dioses sobre su futuro) para conocer su futuro y más en concreto sobre su muerte. La revelación del Oráculo fue categórica: "Morirás aplastado por una casa"
Intentando eludir su destino se trasladó a vivir fuera de la ciudad. Allí vivía feliz, cuando ocurrió algo imprevisto. Un quebrantahuesos planeaba con una tortuga entre sus garras, probablemente buscando una roca contra la que soltar la tortuga y poder romper el caparazón. Este quebrantahuesos confundió la cabeza de Esquilo con una roca. Así que soltó la tortuga contra la cabeza y el resultado fue el fallecimiento del dramaturgo.
Efectivamente murió aplastado por una casa, la de la tortuga.
A Esquilo se le ocurrió acudir al Oráculo de Delfos (lugar sagrado donde los griegos preguntaban a los Dioses sobre su futuro) para conocer su futuro y más en concreto sobre su muerte. La revelación del Oráculo fue categórica: "Morirás aplastado por una casa"
Intentando eludir su destino se trasladó a vivir fuera de la ciudad. Allí vivía feliz, cuando ocurrió algo imprevisto. Un quebrantahuesos planeaba con una tortuga entre sus garras, probablemente buscando una roca contra la que soltar la tortuga y poder romper el caparazón. Este quebrantahuesos confundió la cabeza de Esquilo con una roca. Así que soltó la tortuga contra la cabeza y el resultado fue el fallecimiento del dramaturgo.
Efectivamente murió aplastado por una casa, la de la tortuga.
La muerte de Francis Bacon
117.- Una de las personas más influentes del siglo XVI fue este político, filósofo, escritor y científico. Una tarde de 1625, Bacon estaba mirando una tormenta de nieve y pensó que la nieve podría conservar la carne como lo hacia la sal. Decidido a probarlo, compró un pollo en una aldea cercana, lo mató, y se quedó fuera de casa para ver como el pollo cubierto de nieve se congelaba. Francis Bacon pilló una pulmonía que lo llevaría a la muerte.
La mordida de un primate
116. Alejandro I (Tatoi, 1893 - Atenas, 1920) tercer rey de los Helenos, sufrió un triste accidente el 2 de octubre de 1920 mientras paseaba por sus dominios de Tatoi. Un mono doméstico, que pertenecía al administrador de los viñedos del palacio atacó al pastor alemán del soberano y este, al intentar separar a los dos animales, fue mordido en la pierna y en el estómago por otro primate. Los criados acudieron y cazaron a los monos. La herida del soberano fue limpiada enseguida y vendada, pero no cauterizada. El soberano no prestó ninguna atención a lo que acababa de suceder e incluso pidió que la noticia no fuera comunicada.
Sin embargo, Alejandro empezó a sufrir una fuerte fiebre a partir de aquella tarde: su herida se infectó y enfermó rápidamente de sepsis. Debido a la rápida evolución de los síntomas, los médicos pensaron en amputarle la pierna pero ninguno quería hacerse responsable. Durante varios días, el joven monarca sufrió atrozmente las crisis de dolor debido a la infección. El 19 de octubre comenzó a delirar hasta su fallecimiento el 25 de octubre.
Sin embargo, Alejandro empezó a sufrir una fuerte fiebre a partir de aquella tarde: su herida se infectó y enfermó rápidamente de sepsis. Debido a la rápida evolución de los síntomas, los médicos pensaron en amputarle la pierna pero ninguno quería hacerse responsable. Durante varios días, el joven monarca sufrió atrozmente las crisis de dolor debido a la infección. El 19 de octubre comenzó a delirar hasta su fallecimiento el 25 de octubre.
Animales en el antiguo Egipto
115.- El ser humano se ha hecho acompañar por animales domésticos desde la prehistoria y al igual que en la actualidad, los egipcios también tenían sus propios animales con los que compartir su tiempo.
El perro estaba domesticado desde los inicios del hombre pero no en la manera en la que hoy lo entendemos. En Egipto servía para la caza y no como animal de compañía. A veces eran usados en la guerra aunque no eran tan comunes como otros animales. Eran canes con el hocico largo con cierto parecido entre un galgo y un labrador. Para usarlos en las mismas tareas que al perro, los egipcios de la antigüedad intentaron domesticar a hienas y chacales aunque desistieron de ello al ver su falta de éxito.
El gato era pocas veces doméstico, aunque cuando lo era, tenía un carácter más asilvestrado que en la actualidad. Es un animal con un fuerte sentido religioso y de hecho la divinidad del hogar, Bastet, tenía cabeza felina. Eran animales apreciados pues acababan con las plagas de roedores que atraían tantas enfermedades. Habrá que esperar a la época grecorromana para que los gatos sean mimados como hoy en día.
Es curioso y destacable nombrar a un animal que el egipcio tenía en alta estima y que era bastantecomún encontrarlo en las casas de la época. El simio, más concretamente el babuino.
Es un simio bastante agresivo aunque era doméstico y el egipcio lo apreciaba pues tenía una valoración bastante positiva. Al amanecer, los babuinos emiten gritos cuando sale el sol y se entendía que este animal saludaba al dios solar Ra todas las mañanas, por lo tanto tenía, como otros tantos animales, un vínculo con la religiosidad egipcia y hasta la divinidad Babi tenía forma de babuino. Cuando los griegos tuvieron contacto con Egipto empezaron a denominar a este simio “cabeza de perro”.
Si el babuino era un animal muy apreciado, uno de los animales más odiados por el egipcio era el cerdo. Se criaba y se comía pero su carácter negativo venía porque eran animales omnívoros y si no se cercaban y se mantenían controlados, podían arrasar con cualquier cosecha con la que se encontraran. Eran la encarnación del mal y animales muy desagradables. Aún así, eran usados para el abono de los cultivos y el sembrado de semillas. Casi nunca aparecen como un objeto religioso.
En cuanto al ganado bovino, (bueyes, vacas y toros) era el más apreciado por su leche y para los sacrificios religiosos, aunque solo controlado por la alta sociedad por su cara manutención. El ganado caprino era preferido al ovino ya que la carne de las cabras era mejor que la de las ovejas para confeccionar vestidos.
El caballo no existe en el Antiguo Egipto ya que es originario del Próximo Oriente Asiático. Se introducirá en la época del Imperio Nuevo (Siglos XVI al XI a.C.) y será empleado en la guerra y como símbolo de ostentación.
En Egipto se sustituía el caballo por el onagro, una especie de burro de mayor tamaño, que era usado para la guerra, aunque eran animales cobardes. También encontramos al asno, aunque eran más pequeños que los que estamos acostumbrados a ver, era el animal perfecto para el trabajo en el campo.
El camello llegará en una época muy tardía. (Siglos VII al V a.C.).
En cuanto a las aves, patos, ocas y gansos eran cazados por los egipcios. El halcón era venerado como un dios (Horus) y se usaba en la cetrería. El buitre también tenía una buena consideración y de hecho en el Egipto Antiguo la palabra “buitre” se dice igual que “madre”.
La sociedad egipcia vinculaba siempre los animales con su religión y estos eran apreciados u odiados dependiendo de la utilidad de los mismos. Se domesticaba siempre y cuando fueran animales que beneficiaran al hombre de alguna manera.

El perro estaba domesticado desde los inicios del hombre pero no en la manera en la que hoy lo entendemos. En Egipto servía para la caza y no como animal de compañía. A veces eran usados en la guerra aunque no eran tan comunes como otros animales. Eran canes con el hocico largo con cierto parecido entre un galgo y un labrador. Para usarlos en las mismas tareas que al perro, los egipcios de la antigüedad intentaron domesticar a hienas y chacales aunque desistieron de ello al ver su falta de éxito.
El gato era pocas veces doméstico, aunque cuando lo era, tenía un carácter más asilvestrado que en la actualidad. Es un animal con un fuerte sentido religioso y de hecho la divinidad del hogar, Bastet, tenía cabeza felina. Eran animales apreciados pues acababan con las plagas de roedores que atraían tantas enfermedades. Habrá que esperar a la época grecorromana para que los gatos sean mimados como hoy en día.
Es curioso y destacable nombrar a un animal que el egipcio tenía en alta estima y que era bastantecomún encontrarlo en las casas de la época. El simio, más concretamente el babuino.
Es un simio bastante agresivo aunque era doméstico y el egipcio lo apreciaba pues tenía una valoración bastante positiva. Al amanecer, los babuinos emiten gritos cuando sale el sol y se entendía que este animal saludaba al dios solar Ra todas las mañanas, por lo tanto tenía, como otros tantos animales, un vínculo con la religiosidad egipcia y hasta la divinidad Babi tenía forma de babuino. Cuando los griegos tuvieron contacto con Egipto empezaron a denominar a este simio “cabeza de perro”.
Si el babuino era un animal muy apreciado, uno de los animales más odiados por el egipcio era el cerdo. Se criaba y se comía pero su carácter negativo venía porque eran animales omnívoros y si no se cercaban y se mantenían controlados, podían arrasar con cualquier cosecha con la que se encontraran. Eran la encarnación del mal y animales muy desagradables. Aún así, eran usados para el abono de los cultivos y el sembrado de semillas. Casi nunca aparecen como un objeto religioso.En cuanto al ganado bovino, (bueyes, vacas y toros) era el más apreciado por su leche y para los sacrificios religiosos, aunque solo controlado por la alta sociedad por su cara manutención. El ganado caprino era preferido al ovino ya que la carne de las cabras era mejor que la de las ovejas para confeccionar vestidos.
El caballo no existe en el Antiguo Egipto ya que es originario del Próximo Oriente Asiático. Se introducirá en la época del Imperio Nuevo (Siglos XVI al XI a.C.) y será empleado en la guerra y como símbolo de ostentación.
En Egipto se sustituía el caballo por el onagro, una especie de burro de mayor tamaño, que era usado para la guerra, aunque eran animales cobardes. También encontramos al asno, aunque eran más pequeños que los que estamos acostumbrados a ver, era el animal perfecto para el trabajo en el campo.
El camello llegará en una época muy tardía. (Siglos VII al V a.C.).
En cuanto a las aves, patos, ocas y gansos eran cazados por los egipcios. El halcón era venerado como un dios (Horus) y se usaba en la cetrería. El buitre también tenía una buena consideración y de hecho en el Egipto Antiguo la palabra “buitre” se dice igual que “madre”.
La sociedad egipcia vinculaba siempre los animales con su religión y estos eran apreciados u odiados dependiendo de la utilidad de los mismos. Se domesticaba siempre y cuando fueran animales que beneficiaran al hombre de alguna manera.
domingo, 21 de abril de 2013
"El cuervo y el cántaro"
112. ¿Recuerdan la fábula de "El cuervo y el cántaro"? Hace mucho tiempo, había un cuervo que tenía mucha sed. Los pájaros tienen que tomar agua, así como las personas la toman. No había llovido en muchos días y el cuervo tenía mucha sed. Incluso el río estaba seco y parecía que no había nada de agua alrededor.
El cuervo estaba mirando alrededor de un corral, preguntándose qué hacer, cuando miró un cántaro de agua que la esposa del granjero había dejado. Sobrevoló al cántaro y miró en su interior. Efectivamente, había agua, pero estaba en el fondo del cántaro. El cuervo metió su cabeza adentro e intentó alcanzarla.
“Quiero esa agua. ¡Tengo mucha sed! ¡Pero, no puedo lograr que pase mi cabeza a través del cuello estrecho del cántaro!” él gritó.
El cuervo sediento intentó de nuevo y de nuevo; pero, no pudo meter su cabeza a través del cuello del cántaro.
“No me voy a rendir.” él dijo. “¡Tengo que encontrar una manera!”
Él pensó por un rato, mirando alrededor, de nuevo, para ver si podría encontrar algo en el corral que le ayudara a obtener el agua.
¿Tienen algunas ideas sobre cómo el cuervo puede hacerlo?
Bueno, él casi se daba por vencido; pero se dijo a sí mismo, una y otra vez: “¡Tengo que encontrar la manera, tengo que encontrar la manera!”
Finalmente, tuvo una idea: “Eso podría tomar un tiempo largo; pero, no me daré por vencido. ¡Tengo mucha, mucha sed!”
Él fue sobre la colina de piedrecitas. “¡Echaré estas piedrecitas al cántaro, una por una, hasta que el agua suba a la cima! Entonces, ¡podré alcanzarla!” lo dijo con entusiasmo. Así que, él hizo justo aquello. Aquel trabajo, sí le tomó un tiempo largo; pero él nunca se rindió.
Al final, después de que muchas piedrecitas fueron introducidas en el cántaro, el agua llegó a la cima. Muy feliz y agradecidamente, el cuervo tomó el agua.
Pues al parecer, es absolutamente real. Un equipo de científicos de la Universidad de Cambridge y de la Queen Mary de Londres dejó ante unos cuervos un tubo con agua, en el cual flotaba un suculento gusano, y unas piedras. Como no llegaban con el pico, los cuervos metieron piedras en el tubo hasta que el nivel del agua subió lo suficiente como para atrapar al gusano.
La fábula del cuervo y el cántaro de Esopo no era tan “fabulosa”...
viernes, 18 de enero de 2013
La comadreja
108.- El Beato Jordán de Sajonia, beatificado en 1828, se
representa con un libro, una cruz, con un lirio y a veces con una comadreja.
Pues bien, la leyenda dice que en 1236, paseando con el hermano dominico
sacristán del convento de Lausana, entre que hablaban de Dios, ante sus ojos,
una comadreja apareció de pronto y más rápida aún, entró a su madriguera. El
hermano se quedó embobado mirando allí y Jordán le preguntó: "¿Qué ves
ahí, que tanto te llama la atención?" El fraile contestó: "Hay una
hermosa criatura, tan blanca como la nieve". El santo, sonriendo, se
inclinó hacie el agujero y dijo "Bueno, mi pobre criatura, sal, para que
podamos verte". Inmediatamente el animal asomó el hocico, salió y se
acercó a Jordán, dejándose acariciar por él largo rato, hasta que el santo le
dijo: "Ya está, ahora vuelve a tu agujero, y alabemos al Señor que te hizo".
Inmediatamente el animal desapareció en su madriguera.
Bueno, al margen de que esto haya ocurrido o no, es curioso que aparezca alguna anécdota así con una comadreja...
domingo, 18 de noviembre de 2012
El Año chino y el gato
106.- Cuenta una leyenda que con motivo del nuevo año chino Buda convidó a todos los animales a una fiesta en su reino a fin de restablecer el orden del mundo.
Tan sólo se presentaron doce animales y Buda les recompensó por su lealtad otorgándoles un año a cada uno de ellos.
Los animales llegaron de forma escalonada y el orden en que llegaron dice algo acerca de su personalidad.
Dicen que cuando la Rata recibió la invitación se apresuró a engañar a su mejor amigo el Gato proponiéndole que echaran una cabezacita pero que se despertarían el uno al otro para que pudieran ser los primeros en llegar a Buda.
Naturalmente, el Gato confió en su vieja amiga la Rata y se quedó dormido al instante.
En cambio la Rata, astuta como era, se apresuró a esconderse en la oreja del Buey, pues sabía que éste solía despertarse temprano. Tal como era de esperar, el Buey despertó al alba y emprendió el viaje fatigosamente hacia Buda.
Justo cuando las grandes puertas del palacio se empezaban a vislumbrar a lo lejos la Rata saltó de la oreja del Buey, salió pitando y fue el primer animal en llegar a Buda. Luego llegarían el Buey, el Tigre, el Conejo, el Dragón, la Serpiente, el Caballo, la Cabra, el Mono, el Gallo, el Perro y, finalmente, el cerdo.
El Gato se quedó dormido, claro está, y nunca llegó a la fiesta de Buda. Por esa razón, no hay ningún año que lleve el nombre del Gato y, desde entonces, el Gato y la Rata siguen siendo hoy enemigos.
Tan sólo se presentaron doce animales y Buda les recompensó por su lealtad otorgándoles un año a cada uno de ellos.
Los animales llegaron de forma escalonada y el orden en que llegaron dice algo acerca de su personalidad.
Dicen que cuando la Rata recibió la invitación se apresuró a engañar a su mejor amigo el Gato proponiéndole que echaran una cabezacita pero que se despertarían el uno al otro para que pudieran ser los primeros en llegar a Buda.
Naturalmente, el Gato confió en su vieja amiga la Rata y se quedó dormido al instante.
En cambio la Rata, astuta como era, se apresuró a esconderse en la oreja del Buey, pues sabía que éste solía despertarse temprano. Tal como era de esperar, el Buey despertó al alba y emprendió el viaje fatigosamente hacia Buda.
Justo cuando las grandes puertas del palacio se empezaban a vislumbrar a lo lejos la Rata saltó de la oreja del Buey, salió pitando y fue el primer animal en llegar a Buda. Luego llegarían el Buey, el Tigre, el Conejo, el Dragón, la Serpiente, el Caballo, la Cabra, el Mono, el Gallo, el Perro y, finalmente, el cerdo.
El Gato se quedó dormido, claro está, y nunca llegó a la fiesta de Buda. Por esa razón, no hay ningún año que lleve el nombre del Gato y, desde entonces, el Gato y la Rata siguen siendo hoy enemigos.
viernes, 19 de octubre de 2012
La sombra
103.- Me siento como el protagonista de "Filiberto y el sastre de sombras" (Kalandraka), a quien le crece su sombra descontroladamente. La ciudad se está oscureciendo por su culpa y todos
protestan. Yo también deseo aislarme en mi desierto particular para no molestar (o para que no me molesten) y es allí donde quizá encuentre consuelo y cambie mi vida.... Allí estoy segura que, como Filiberto, podré convertirme en pájaro ... y volar.
miércoles, 19 de septiembre de 2012
Frodo, el pingüino cojo
101.- Frodo es un pingüino que
vive en Faunia, un jardín botánico y
parque zoológico en el distrito de Valdebernardo de Madrid junto con 100
pingüinos de siete especies diferentes: Adelia, Barbijo, Humboldt, Magallanes,
Gentoo, Rey, Saltarrocas...
Poco después de nacer Frodo se cayó, lo que le causó una herida en
el punto de apoyo de su pie izquierdo que le duele y le dificulta caminar. Nada con normalidad pero su cojera al andar es crónica y manifiesta . Desde
entonces, este animal vive sólo y excluido del resto de pingüinos e incluso de
sus padres, que le rechazan por su problema de movilidad. Por este motivo, se pasa el día solo, deambulando por su ecosistema, cabizbajo y amargado.
El pingüino necesita un zapato
especial que le ayude a aliviar su tensión física y que le ayude a integrarse
en su colonia. En Estados Unidos, a un
pingüino con sus mismas características se le colocó un zapato ortopédico que
le ayudó a que la herida cerrara y a que dejara de cojear.
El doctor albaceteño Alfredo
Soriano, del centro médico Clinisalud, de forma totalmente altruista, quiso
poner sus grandes conocimientos ortopodológicos al servicio de esta buena
causa. Rápidamente se puso manos a la obra y diseñó una bota ortopédica que ha
permitido a nuestro protagonista volver a andar con normalidad. Ahora es feliz
y se mueve con soltura.
Yo también me caí o me empujaron,
no lo sé pero ya no me importa. Y también necesito una prótesis pero no en el
pie, sino en el corazón: volver a mi casa.
miércoles, 1 de agosto de 2012
Solitario George
96.- El Parque Nacional Galápagos informó del fallecimiento el
pasado junio de Solitario George, la
última tortuga gigante de la isla Pinta, una de las 10 especies de quelonios
nativos de las Islas Galápagos. "Con la muerte de esta tortuga se extingue
la especie de la isla Pinta". A pesar de que gozaba de buena salud y de
que su esperanza de vida rondaba entre los 120 y los 200 años, su cadáver fue encontrado sobre las 8 de la mañana en su
corral por el guardabosque Fausto Llerena, quien al ver el cuerpo del animal inmóvil,
revisó sus signos vitales y descubrió la triste noticia: "Solitario
George" ya no respondía. Su cuerpo estaba "en una posición como si se
dirigiese al bebedero de agua y su cuidador cree que el animal intentó tomar
agua antes de morir (sobre las 5 o 6 de la madrugada). Añadió que el día
anterior no presentó síntomas extraños. Su cuerpo fue refrigerado a la espera
de los resultados de la necropsia que determinarán la causa de su muerte.
Tras la autopsia, será embalsamado y permanecerá en las
islas, disecado para ser exhibido.Esta tortuga la encontró en 1972 un biólogo que estaba cazando cabras. En 2006 entró en el libro Guinness de los Records por ser el animal con más edad del planeta.
Tras su descubrimiento fue reubicada en la Charles Darwin Research Station donde intentos durante años para que tuviese descendencia no tuvieron éxito , de hecho siempre se ha comportado con las hembras de manera agresiva, y han tenido incluso que darle de comer a parte, seguramente porque se crió sola y por ello no sabe comportarse con otras tortugas
A pesar de encontrarse varios nidos con huevos, y los
esfuerzos porque salieran adelante, esto no se consiguió. De todas maneras, aun
en el caso de que se produjera el nacimiento de algunas de estas tortugas no
estaría todo hecho, ya que tendrán que pasar varias generaciones (genéticamente
hablando) para lograr descendencia pura de la especie de George. Esto
implicaría siglos, considerando la longevidad de las tortugas y lo tardío de su
madurez sexual, según especialistas del parque donde vive.
Las tortugas de las islas Galápagos fueron en parte las que ayudaron a Charles Darwin a formular la teoría de la evolución en el siglo XIX. En este caso concreto, era una de las tortugas gigantes más pequeñas con un caparazón abombado en forma de silla de montar y un amplio hueco en la parte de delante para poder levantar mucho la cabeza, seguramente como adaptación para poder alimentarse de vegetación elevada. Medía más de un metro de longitud de caparazón y pesa 88 kg.
La última amenaza a la especie fue la introducción de especies exóticas como las cabras en los años 50 como alternativa a la fuente de alimento que eran las tortugas, estas hicieron estragos en la flora autóctona, e indirectamente en las tortugas, ya que al no tener alimento desaparecieron hasta el punto que solo ha quedado una de estas tortugas, cuando en el pasado eran miles.
Las tortugas de las islas Galápagos fueron en parte las que ayudaron a Charles Darwin a formular la teoría de la evolución en el siglo XIX. En este caso concreto, era una de las tortugas gigantes más pequeñas con un caparazón abombado en forma de silla de montar y un amplio hueco en la parte de delante para poder levantar mucho la cabeza, seguramente como adaptación para poder alimentarse de vegetación elevada. Medía más de un metro de longitud de caparazón y pesa 88 kg.
La última amenaza a la especie fue la introducción de especies exóticas como las cabras en los años 50 como alternativa a la fuente de alimento que eran las tortugas, estas hicieron estragos en la flora autóctona, e indirectamente en las tortugas, ya que al no tener alimento desaparecieron hasta el punto que solo ha quedado una de estas tortugas, cuando en el pasado eran miles.
Aunque ya no hay cabras y la
vegetación ya está comenzando a volver a ser lo que era antes, el daño para la humanidad y para George ya está
hecho.
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