140.- Cierto. No lo era. Dos publicaciones mías anteriores hacen referencia a unas anécdotas relacionadas con su supuesto vegetarianismo. Muchas cosas me hacen hoy sospechar que no era vegetariano pero hay una en concreto que me convence: con el poder que tenía, podría haber obligado a todo el mundo a serlo, pero no lo hizo. Pero este vídeo lo explica todo mucho mejor:
https://www.youtube.com/watch?v=nN8_gRQvHjA
¡¡Disfrutadlo!!
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sábado, 6 de septiembre de 2014
sábado, 27 de abril de 2013
La mordida de un primate
116. Alejandro I (Tatoi, 1893 - Atenas, 1920) tercer rey de los Helenos, sufrió un triste accidente el 2 de octubre de 1920 mientras paseaba por sus dominios de Tatoi. Un mono doméstico, que pertenecía al administrador de los viñedos del palacio atacó al pastor alemán del soberano y este, al intentar separar a los dos animales, fue mordido en la pierna y en el estómago por otro primate. Los criados acudieron y cazaron a los monos. La herida del soberano fue limpiada enseguida y vendada, pero no cauterizada. El soberano no prestó ninguna atención a lo que acababa de suceder e incluso pidió que la noticia no fuera comunicada.
Sin embargo, Alejandro empezó a sufrir una fuerte fiebre a partir de aquella tarde: su herida se infectó y enfermó rápidamente de sepsis. Debido a la rápida evolución de los síntomas, los médicos pensaron en amputarle la pierna pero ninguno quería hacerse responsable. Durante varios días, el joven monarca sufrió atrozmente las crisis de dolor debido a la infección. El 19 de octubre comenzó a delirar hasta su fallecimiento el 25 de octubre.
Sin embargo, Alejandro empezó a sufrir una fuerte fiebre a partir de aquella tarde: su herida se infectó y enfermó rápidamente de sepsis. Debido a la rápida evolución de los síntomas, los médicos pensaron en amputarle la pierna pero ninguno quería hacerse responsable. Durante varios días, el joven monarca sufrió atrozmente las crisis de dolor debido a la infección. El 19 de octubre comenzó a delirar hasta su fallecimiento el 25 de octubre.
domingo, 27 de febrero de 2011
Larry el Gato
81.- ¡Qué contenta se habrá quedado la trabajadora del refugio donde fue adoptado Larry!! ¿que quién es Larry? Larry es, además de guapo a rabiar, el nuevo gato contratado por el Primer Ministro británico para que acabe con las enormes ratas que han aparecido rondando su residencia oficial de Downing Street 10. 
Y es que se dice que en Londres, una ciudad muy húmeda con grandes zonas verdes y numerosos canales de aguas subterráneos, nunca se está lejos de una rata y es muy habitual ver a estos animales por la calles o en las vías del metro.
Pues bien, David Cameron y su familia (compuesta por su mujer Samantha y sus tres hijos, el último de ellos una niña de seis meses) han elegido a este gato de unos cuatro años, para que vele por su ‘seguridad doméstica’ y de paso les haga compañía, por eso una de las condiciones del ilustre gato, es que además de cazador, sea dócil. Larry ha demostrado ser un buen cazador de ratas y ratones, una habilidad que ha adquirido durante los años que ha pasado en las calles antes de ser recogido por el refugio. Larry, que ha conocido la dura vida de la calle, vivirá como un rey gatuno, aunque deberá cumplir con sus obligaciones: vigilar día y noche la residencia del ministro.
La llegada de Larry en el interior de una jaula transportada por una furgoneta fue recogida por los medios de comunicación que habitualmente hacen guardia frente a este emblemático domicilio (http://www.youtube.com/watch?v=e56sL5ZUbEM)
Quienes tenemos y adoramos a los gatos, sabemos cómo son a veces… ¿os lo imagináis afilándose las uñas en los carísimos muebles, colgándose de las cortinas, colándose en la cocina, marcando su territorio en las alfombras, o acurrucándose en el regazo del Primer Ministro….? ¿y pisándole el teclado del ordenador, trepándole por las piernas o acostándose en su cama? Me gustaría ver la cara del Primer Ministro cuando vea los “premios” que los agradecidos mininos suelen dejar en el felpudo de la puerta? Bueno, no nos hagamos ilusiones que no está claro si Larry accederá a la zona de la residencia o se quedara patrullando por fuera.

Por lo visto, Larry se convierte así en el último gato de una larga lista de gatos que han ostentado el titulo oficioso de "Ratonero Jefe", y cito:
En 1989, con Margaret Thatcher como inquilina, fue adoptado Humphrey, un gato callejero que permaneció en la residencia con el siguiente primer ministro, John Major, hasta 1997.
Se mudó seis meses después de la victoria ese año del laborista Tony Blair, y fueron muchas las informaciones que culparon a su esposa Cherie, a la que no le gustan excesivamente los animales, de que se prescindiera de los servicios de Humphrey (como veis Cherie es más fea por dentro que por fuera, que ya es decir)
El gato encontró nueva casa en el domicilio de un funcionario, donde vivió "jubilado" hasta su muerte en marzo de 2006.
El último felino que había pasado por Downing Street, en este caso por el número 11 (residencia del ministro de Economía), fue la gata Sybil, propiedad del ex canciller del Exchequer Alistair Darling, que, según diversas informaciones, fue enviada a la casa de campo escocesa del ex ministro porque no se adaptó a la vida urbana y tralari tralarito… (esas cosas que dicen los que se hartan de sus mascotas)
Otro gato famoso y testigo de excepción de alguno de los momentos clave de la Historia del siglo XX fue el conocido como "Ratonero de Munich", que vivió en Downing Street durante los Gobiernos de Neville Chamberlain y Winston Churchill en las décadas de 1930 y 1940.
En un país en el que los animales son cuidados y respetados al máximo, también se recuerda todavía a un gato de nombre Wilberforce, que llegó como cachorro para acompañar al primer ministro laborista Edward Heath en la década de 1970 y que fue el caza-ratones oficial de la residencia hasta su "jubilación" en 1986.
Solamente deseo que si no resulta ser tan eficiente como desearían, no lo “despidan” como hacen muchos, y opten por buscarle un hogar digno.
Todo eso ocurria más o menos en febrero de 2011, pero un año después las NOTICIAS DE LARRY son las siguientes: el felino no sólo dejó de atender su cinegética obligación, sino que además arañó el mobiliario de tan insigne domicilio, por lo que finalmente David Cameron ha optado por prescindir de sus servicios. Lo preocupante es el paradero de “Larry”: espero que haya vuelto a la asociación protectora donde fue recogido "Battersea Dogs and Cats home"
Esas cosas pasan por no buscar el adoptante adecuado. Lo mismo deberíamos hacer cuando se nombra a un ministro para que haga bien su tarea. Si al cabo de un año no cumple con las expectativas y encima adquiere malas costumbres, nos deshacemos de él.

Y es que se dice que en Londres, una ciudad muy húmeda con grandes zonas verdes y numerosos canales de aguas subterráneos, nunca se está lejos de una rata y es muy habitual ver a estos animales por la calles o en las vías del metro.
Pues bien, David Cameron y su familia (compuesta por su mujer Samantha y sus tres hijos, el último de ellos una niña de seis meses) han elegido a este gato de unos cuatro años, para que vele por su ‘seguridad doméstica’ y de paso les haga compañía, por eso una de las condiciones del ilustre gato, es que además de cazador, sea dócil. Larry ha demostrado ser un buen cazador de ratas y ratones, una habilidad que ha adquirido durante los años que ha pasado en las calles antes de ser recogido por el refugio. Larry, que ha conocido la dura vida de la calle, vivirá como un rey gatuno, aunque deberá cumplir con sus obligaciones: vigilar día y noche la residencia del ministro.
La llegada de Larry en el interior de una jaula transportada por una furgoneta fue recogida por los medios de comunicación que habitualmente hacen guardia frente a este emblemático domicilio (http://www.youtube.com/watch?v=e56sL5ZUbEM)
Quienes tenemos y adoramos a los gatos, sabemos cómo son a veces… ¿os lo imagináis afilándose las uñas en los carísimos muebles, colgándose de las cortinas, colándose en la cocina, marcando su territorio en las alfombras, o acurrucándose en el regazo del Primer Ministro….? ¿y pisándole el teclado del ordenador, trepándole por las piernas o acostándose en su cama? Me gustaría ver la cara del Primer Ministro cuando vea los “premios” que los agradecidos mininos suelen dejar en el felpudo de la puerta? Bueno, no nos hagamos ilusiones que no está claro si Larry accederá a la zona de la residencia o se quedara patrullando por fuera.

Por lo visto, Larry se convierte así en el último gato de una larga lista de gatos que han ostentado el titulo oficioso de "Ratonero Jefe", y cito:
En 1989, con Margaret Thatcher como inquilina, fue adoptado Humphrey, un gato callejero que permaneció en la residencia con el siguiente primer ministro, John Major, hasta 1997.
Se mudó seis meses después de la victoria ese año del laborista Tony Blair, y fueron muchas las informaciones que culparon a su esposa Cherie, a la que no le gustan excesivamente los animales, de que se prescindiera de los servicios de Humphrey (como veis Cherie es más fea por dentro que por fuera, que ya es decir)
El gato encontró nueva casa en el domicilio de un funcionario, donde vivió "jubilado" hasta su muerte en marzo de 2006.
El último felino que había pasado por Downing Street, en este caso por el número 11 (residencia del ministro de Economía), fue la gata Sybil, propiedad del ex canciller del Exchequer Alistair Darling, que, según diversas informaciones, fue enviada a la casa de campo escocesa del ex ministro porque no se adaptó a la vida urbana y tralari tralarito… (esas cosas que dicen los que se hartan de sus mascotas)
Otro gato famoso y testigo de excepción de alguno de los momentos clave de la Historia del siglo XX fue el conocido como "Ratonero de Munich", que vivió en Downing Street durante los Gobiernos de Neville Chamberlain y Winston Churchill en las décadas de 1930 y 1940.
En un país en el que los animales son cuidados y respetados al máximo, también se recuerda todavía a un gato de nombre Wilberforce, que llegó como cachorro para acompañar al primer ministro laborista Edward Heath en la década de 1970 y que fue el caza-ratones oficial de la residencia hasta su "jubilación" en 1986.
Solamente deseo que si no resulta ser tan eficiente como desearían, no lo “despidan” como hacen muchos, y opten por buscarle un hogar digno.
Todo eso ocurria más o menos en febrero de 2011, pero un año después las NOTICIAS DE LARRY son las siguientes: el felino no sólo dejó de atender su cinegética obligación, sino que además arañó el mobiliario de tan insigne domicilio, por lo que finalmente David Cameron ha optado por prescindir de sus servicios. Lo preocupante es el paradero de “Larry”: espero que haya vuelto a la asociación protectora donde fue recogido "Battersea Dogs and Cats home"
Esas cosas pasan por no buscar el adoptante adecuado. Lo mismo deberíamos hacer cuando se nombra a un ministro para que haga bien su tarea. Si al cabo de un año no cumple con las expectativas y encima adquiere malas costumbres, nos deshacemos de él.
martes, 31 de agosto de 2010
Duende de Palacio
73.- Hace años conocí a la vez a tres malas personas, realmente tres personas nefastas donde las haya, pero había una en particular que me llamaba la atención por ser un auténtico soplón, lameculos, enchufado y trepa. Tanto así que, en mis adentros le puse el nombre de “Duende de Palacio” por cotilla, ambicioso, intrigante y mentiroso, que reptaba cual serpiente por los pasillos, desovando sus huevos de inquina por los rincones e inoculando su veneno al incauto.
Pero existió otro “Duende de Palacio” (no peor que aquél, vamos, sería imposible). Pues haré un resumen de su historia. Se llamaba Fernando de Valenzuela, nacido en Nápoles (1636) desde donde se trasladó a Madrid, donde residía la corte de la Monarquía de los Austrias Españoles.

Entró a formar parte de ella en el año 1661, con el cargo de caballerizo (que hoy en día sería como un aparcacoches). Sin embargo, gracias a su habilidad para manipular a la gente y para cotillear, se hizo imprescindible para conocer los bulos y noticias del corazón que sucedían en la corte, motivo por el que se le llamó “el Duende de Palacio”.
Así entró en contacto con la reina Mariana de Austria, gran aficionada a la murmuración. A la muerte del rey Felipe IV, ella fue nombrada regente hasta la mayoría de edad de su hijo Carlos. Así fue como estas dos personas tan incompetentes de la corte llegaron a dirigir el país.
Valenzuela de dedicó a acumular cargos, títulos y riquezas. Y lo que son las cosas (a un buen cerdo no le falta una buena bellota) a causa de un accidente de caza, resultó levemente contusionado por el joven heredero, el cual, para compensarle, le nombró Grande de España. Pero el resto de nobles consideraron esto como una afrenta personal y comenzaron a intrigar intensamente en su contra, formando un partido opositor al amparo del bastardo real Don Juan José de Austria. Éste en el año 1677, entró en Madrid con un ejército con el que venía a poner fin al poder de Valenzuela. Este, aterrorizado y viéndose solo, huyó. Para su desgracia, fue perseguido y entregado a la “justicia” del nuevo hombre fuerte de la Corte, Don Juan José de Austria, quien le condenó al destierro a Filipinas y luego a México
Lamentablemente para él, a poco de llegar, un caballo le propinó una coz en la cabeza, lo que le ocasionó la muerte. Curioso destino el de este hombre, que comenzó su ascensión cuidando caballos y terminó su caída bajo los pies de uno de esos bellos y nobles animales.
Ojalá en la vida de esas personas también hubiera un caballo y una coz brutal, como la que me propinaron a mi, que me obligó a tragar mucho polvo...
La ventaja es que esa gente apesta la tierra por donde pasa, y cuando veo acercarse a mi alguien de los suyos, lo huelo. Y también huelo cuando alguien habló con ellos últimamente. Es un olor nauseabundo.
Pero existió otro “Duende de Palacio” (no peor que aquél, vamos, sería imposible). Pues haré un resumen de su historia. Se llamaba Fernando de Valenzuela, nacido en Nápoles (1636) desde donde se trasladó a Madrid, donde residía la corte de la Monarquía de los Austrias Españoles.

Entró a formar parte de ella en el año 1661, con el cargo de caballerizo (que hoy en día sería como un aparcacoches). Sin embargo, gracias a su habilidad para manipular a la gente y para cotillear, se hizo imprescindible para conocer los bulos y noticias del corazón que sucedían en la corte, motivo por el que se le llamó “el Duende de Palacio”.
Así entró en contacto con la reina Mariana de Austria, gran aficionada a la murmuración. A la muerte del rey Felipe IV, ella fue nombrada regente hasta la mayoría de edad de su hijo Carlos. Así fue como estas dos personas tan incompetentes de la corte llegaron a dirigir el país.
Valenzuela de dedicó a acumular cargos, títulos y riquezas. Y lo que son las cosas (a un buen cerdo no le falta una buena bellota) a causa de un accidente de caza, resultó levemente contusionado por el joven heredero, el cual, para compensarle, le nombró Grande de España. Pero el resto de nobles consideraron esto como una afrenta personal y comenzaron a intrigar intensamente en su contra, formando un partido opositor al amparo del bastardo real Don Juan José de Austria. Éste en el año 1677, entró en Madrid con un ejército con el que venía a poner fin al poder de Valenzuela. Este, aterrorizado y viéndose solo, huyó. Para su desgracia, fue perseguido y entregado a la “justicia” del nuevo hombre fuerte de la Corte, Don Juan José de Austria, quien le condenó al destierro a Filipinas y luego a México
Lamentablemente para él, a poco de llegar, un caballo le propinó una coz en la cabeza, lo que le ocasionó la muerte. Curioso destino el de este hombre, que comenzó su ascensión cuidando caballos y terminó su caída bajo los pies de uno de esos bellos y nobles animales.
Ojalá en la vida de esas personas también hubiera un caballo y una coz brutal, como la que me propinaron a mi, que me obligó a tragar mucho polvo...
La ventaja es que esa gente apesta la tierra por donde pasa, y cuando veo acercarse a mi alguien de los suyos, lo huelo. Y también huelo cuando alguien habló con ellos últimamente. Es un olor nauseabundo.
sábado, 10 de julio de 2010
El murciélago, animal heráldico.
70.- Valencia tiene un animal muy peculiar como emblema: el murciélago.
Son varias las leyendas sobre el porqué de este peculiar y leal animal en su escudo, todas ellas relacionadas históricamente a la reconquista española contra la dominación musulmana.
Una de ellas es la siguiente:
En la época de Jaume I un profeta árabe auguró que mientras el murciélago del dueño de la ciudad pudiera volar todas las noches la ciudad se mantendría en poder musulmán.
Una noche el murciélago quedó fascinado por la figura del dragón que decoraba el casco de Jaume I. Fue entonces cuando el rey cristiano pudo capturarlo y al día siguiente tomó la ciudad. Consciente de la importancia que había tenido la captura del murciélago en la consecución de sus fines, el rey cristiano concedió a la ciudad de Valencia un nuevo escudo.
Pero la más extendida es
Cuenta la leyenda que el rey Jaime I el Conquistador (1208-1276), rey de Aragón, estaba acampado en las cercanías de las murallas Valencia, justo al otro lado del río Túria, en su intento de arrebatar el control de la ciudad a los moros. La ciudad estaba sitiada por las tropas catalanas y aragonesas.
Una noche, dormía el ejército cristiano tranquilo y confiado cuando se oyó un sonido muy extraño en las proximidades de la tienda del mismo rey. Un soldado que oyó el misterioso ruido corrió a despertar al rey que de inmediato dio la orden de que estuvieran todos alertas y vigilantes.
Fue entonces cuando alguien descubrió que el ejército moro se hallaba muy cerca del campamento, emprendiendo un ataque sorpresa contra las tropas de Jaume I.
.
Rápidamente, tomaron todos los soldados las armas para presentar la batalla al ejército moro. La lucha fue terrible, los moros sufrieron un número elevado de bajas que les obligaron a retirarse. El ataque sorpresa había sido descubierto .
Al acabar la batalla, se quiso saber el origen de aquel misterioso sonido que había puesto en guardia al ejército cristiano, cuando descubrieron que había sido un murciélago el que había tirado al suelo algunas armas, provocando el misterioso estruendo que habían escuchando en mitad de la noche.
En agradecimiento al murciélago, Jaume I hizo poner al murciélago en la parte más alta del escudo de la ciudad de Valencia.
Otras versiones cuentan que una flecha lanzada contra el monarca en plena batalla dio contra un murciélago que volaba cerca de el y que le salvo la vida, otra es que un murciélago se posó en la tienda de Jaime I, y otra que un murciélago sobrevolaba sobre su cabeza durante una batalla, otras que Jaime I soño con él…
Sea como fuere, a los pocos días se rindió la Valencia árabe al ejercito de Jaime I, que entró en la ciudad siendo recibido ofreciéndole cuando entró el 9 de octubre en sumisión frutas y murta, que son ramas de un arbusto llamada también arrayán o mirto con las que se adornaban las calles cuando llegaban personajes importantes.
Son varias las leyendas sobre el porqué de este peculiar y leal animal en su escudo, todas ellas relacionadas históricamente a la reconquista española contra la dominación musulmana.
Una de ellas es la siguiente:
En la época de Jaume I un profeta árabe auguró que mientras el murciélago del dueño de la ciudad pudiera volar todas las noches la ciudad se mantendría en poder musulmán.
Una noche el murciélago quedó fascinado por la figura del dragón que decoraba el casco de Jaume I. Fue entonces cuando el rey cristiano pudo capturarlo y al día siguiente tomó la ciudad. Consciente de la importancia que había tenido la captura del murciélago en la consecución de sus fines, el rey cristiano concedió a la ciudad de Valencia un nuevo escudo.
Pero la más extendida es
Cuenta la leyenda que el rey Jaime I el Conquistador (1208-1276), rey de Aragón, estaba acampado en las cercanías de las murallas Valencia, justo al otro lado del río Túria, en su intento de arrebatar el control de la ciudad a los moros. La ciudad estaba sitiada por las tropas catalanas y aragonesas.
Una noche, dormía el ejército cristiano tranquilo y confiado cuando se oyó un sonido muy extraño en las proximidades de la tienda del mismo rey. Un soldado que oyó el misterioso ruido corrió a despertar al rey que de inmediato dio la orden de que estuvieran todos alertas y vigilantes.
Fue entonces cuando alguien descubrió que el ejército moro se hallaba muy cerca del campamento, emprendiendo un ataque sorpresa contra las tropas de Jaume I.
.

Rápidamente, tomaron todos los soldados las armas para presentar la batalla al ejército moro. La lucha fue terrible, los moros sufrieron un número elevado de bajas que les obligaron a retirarse. El ataque sorpresa había sido descubierto .
Al acabar la batalla, se quiso saber el origen de aquel misterioso sonido que había puesto en guardia al ejército cristiano, cuando descubrieron que había sido un murciélago el que había tirado al suelo algunas armas, provocando el misterioso estruendo que habían escuchando en mitad de la noche.
En agradecimiento al murciélago, Jaume I hizo poner al murciélago en la parte más alta del escudo de la ciudad de Valencia.
Otras versiones cuentan que una flecha lanzada contra el monarca en plena batalla dio contra un murciélago que volaba cerca de el y que le salvo la vida, otra es que un murciélago se posó en la tienda de Jaime I, y otra que un murciélago sobrevolaba sobre su cabeza durante una batalla, otras que Jaime I soño con él…
Sea como fuere, a los pocos días se rindió la Valencia árabe al ejercito de Jaime I, que entró en la ciudad siendo recibido ofreciéndole cuando entró el 9 de octubre en sumisión frutas y murta, que son ramas de un arbusto llamada también arrayán o mirto con las que se adornaban las calles cuando llegaban personajes importantes.
martes, 6 de julio de 2010
69.- Napoleón nació en 1769 en el seno de la familia Bonaparte, una gran familia de ocho hermanos. Todos iban a acumular honores, riqueza, fama y a permitirse asimismo mil locuras. Su padre era abogado y su madre era una mujer de notable personalidad.
Llegó a ser un destacado militar y gobernante francés. Para algunos uno de los mayores genios militares de la Historia que comandó campañas bélicas muy exitosas, pero otros recuerdan especialmente sus sonoras derrotas.

Este hombre, además de tener decenas de hábitos obsesivos compulsivos, tenía una fobia muy particular: la ailurofobia (del griego ailuros, ‘gato’, y de phobos, ‘temor’), es decir, el pánico a los gatos.
Los libros no lo cuentan pero este detalle ha pasado a la historia, ya que era llamativo que un general tuviese más miedo a un gato que a un ejército. De hecho, hay una anécdota que dice que el día antes de la catastrófica batalla de Waterloo, Napoleón vio un gato negro pasar cerca de él (¿realidad o mito?)
Incluso hay otra anécdota que narra la preocupación de Napoleón por las ratas que deambulaban entre el ejercito propagando enfermedades entre su gente. Para remediarlo se le sugirió al emperador que usase gatos pero él prefirió usar insecticidas. Y es que, se dijo que cada vez que veía un gato, era poseído por sus nervios.
Napoleón Napoleón fue encarcelado y desterrado por los británicos a la isla de Santa Helena. Enfermo del estómago durante mucho tiempo, los médicos creían que era una afección hepática, pero él sospechó que sufría la misma dolencia de su padre, un cirro en el píloro o cáncer de estómago. Sin embargo, recientes investigaciones realizadas a muestras de cabello del general revelan que estaban impregnados con arsénico, o sea, que pudo morir envenenado el 5 de mayo de 1821.
(quien a hierro mata, a hierro muere)
Llegó a ser un destacado militar y gobernante francés. Para algunos uno de los mayores genios militares de la Historia que comandó campañas bélicas muy exitosas, pero otros recuerdan especialmente sus sonoras derrotas.

Este hombre, además de tener decenas de hábitos obsesivos compulsivos, tenía una fobia muy particular: la ailurofobia (del griego ailuros, ‘gato’, y de phobos, ‘temor’), es decir, el pánico a los gatos.
Los libros no lo cuentan pero este detalle ha pasado a la historia, ya que era llamativo que un general tuviese más miedo a un gato que a un ejército. De hecho, hay una anécdota que dice que el día antes de la catastrófica batalla de Waterloo, Napoleón vio un gato negro pasar cerca de él (¿realidad o mito?)
Incluso hay otra anécdota que narra la preocupación de Napoleón por las ratas que deambulaban entre el ejercito propagando enfermedades entre su gente. Para remediarlo se le sugirió al emperador que usase gatos pero él prefirió usar insecticidas. Y es que, se dijo que cada vez que veía un gato, era poseído por sus nervios.
Napoleón Napoleón fue encarcelado y desterrado por los británicos a la isla de Santa Helena. Enfermo del estómago durante mucho tiempo, los médicos creían que era una afección hepática, pero él sospechó que sufría la misma dolencia de su padre, un cirro en el píloro o cáncer de estómago. Sin embargo, recientes investigaciones realizadas a muestras de cabello del general revelan que estaban impregnados con arsénico, o sea, que pudo morir envenenado el 5 de mayo de 1821.
(quien a hierro mata, a hierro muere)
domingo, 4 de julio de 2010
Calígula e Incitatus
68.- Cayo César o Calígula, fue el tercer emperador del Imperio romano. De niño acompañó a su padre Germánico en sus expediciones militares por Germania donde se calzaba con las caligas de los legionarios, quienes le dieron el sobrenombre afectuoso de «Calígula» («botitas»). Al parecer, el futuro emperador odiaba este apodo.
Muchas fuentes describen a Calígula como un loco o un irracional, mas no se sabe si están hablando literal o figuradamente. Lo que sí es cierto es que Incitatus (en latín, Impetuoso) fue su corcel preferido. Se trataba de un equino que había nacido en Hispania, cosa poco extraña tomando en cuenta que en esa época se importaban a Roma cerca de 10000 cada año. “Los caballos hispanos –se dijo- son de gran alzada, buenas proporciones, posición erguida y cabeza hermosa. Como caballos de viaje son duros, no enflaquecidos. Son muy valientes y veloces, no haciendo falta que se les espolee... Tienen el pelo liso, corren mucho y son poco apropiados para ir al paso por su genio y coraje”.Aunque los romanos, nunca fueron especialistas en caballería, ni fue ésta el eje de sus ejércitos, hizo del caballo su animal predilecto, y de las carreras de caballos el deporte favorito de Roma, de aquella Roma que a fuerza de coraje llegó a dominar los territorios que hoy ocupan Italia, Francia, Bélgica, Holanda, parte de Alemania, Inglaterra, España, Portugal, Marruecos, Argelia, Túnez, Libia, Egipto, Israel, Líbano, Siria, Turquía, Grecia, Yugoslavia, Bulgaria, Rumanía, Suiza, Austria, Hungría, la Rusia del mar Negro (incluida Crimea), Persia, Albania, más todas las islas del mar Mediterráneo (que con razón llamaron Mare Nostrum) y los mares Egeo, Negro y Rojo.

La devoción de Calígula por él llegó al extremo de convertirlo en el caballo más rico y famoso de la historia: en un primer momento mandó construirle una caballeriza de mármol con pesebres de marfil para su uso exclusivo, pero pronto llegó a darle toda una villa con jardines y 18 sirvientes para su cuidado personal. Dormía con mantas de color púrpura (el tinte más caro en la Antigua Roma, reservado a la familia imperial) y llevaba collares de piedras preciosas. Posteriormente, Calígula otorgó a Incitatus el título de Cónsul de Bitinia. Este hecho ha sido tradicionalmente interpretado como fruto de la demencia del emperador, pero lo cierto es que la actitud servilista y pusilánime de los senadores del reinado de Calígula bien pudiera haber influido en dicho nombramiento, volviéndolo un hecho irónico que denotaría el sarcástico desprecio de Calígula hacia las instituciones públicas del Imperio.
Como animal de carreras que era, Incitatus participaba en las competiciones celebradas en el hipódromo de Roma. La noche anterior a una competición, el emperador dormía junto al animal y se decretaba un silencio general que nadie podía violar en toda la ciudad bajo pena de muerte, con el fin de que el caballo descansase correctamente.
Al parecer, Incitatus sólo perdió una carrera en su vida, tras la cual Calígula ordenó al verdugo que matase lentamente al auriga para asegurarse de que sufriera.

Muchas fuentes describen a Calígula como un loco o un irracional, mas no se sabe si están hablando literal o figuradamente. Lo que sí es cierto es que Incitatus (en latín, Impetuoso) fue su corcel preferido. Se trataba de un equino que había nacido en Hispania, cosa poco extraña tomando en cuenta que en esa época se importaban a Roma cerca de 10000 cada año. “Los caballos hispanos –se dijo- son de gran alzada, buenas proporciones, posición erguida y cabeza hermosa. Como caballos de viaje son duros, no enflaquecidos. Son muy valientes y veloces, no haciendo falta que se les espolee... Tienen el pelo liso, corren mucho y son poco apropiados para ir al paso por su genio y coraje”.Aunque los romanos, nunca fueron especialistas en caballería, ni fue ésta el eje de sus ejércitos, hizo del caballo su animal predilecto, y de las carreras de caballos el deporte favorito de Roma, de aquella Roma que a fuerza de coraje llegó a dominar los territorios que hoy ocupan Italia, Francia, Bélgica, Holanda, parte de Alemania, Inglaterra, España, Portugal, Marruecos, Argelia, Túnez, Libia, Egipto, Israel, Líbano, Siria, Turquía, Grecia, Yugoslavia, Bulgaria, Rumanía, Suiza, Austria, Hungría, la Rusia del mar Negro (incluida Crimea), Persia, Albania, más todas las islas del mar Mediterráneo (que con razón llamaron Mare Nostrum) y los mares Egeo, Negro y Rojo.

La devoción de Calígula por él llegó al extremo de convertirlo en el caballo más rico y famoso de la historia: en un primer momento mandó construirle una caballeriza de mármol con pesebres de marfil para su uso exclusivo, pero pronto llegó a darle toda una villa con jardines y 18 sirvientes para su cuidado personal. Dormía con mantas de color púrpura (el tinte más caro en la Antigua Roma, reservado a la familia imperial) y llevaba collares de piedras preciosas. Posteriormente, Calígula otorgó a Incitatus el título de Cónsul de Bitinia. Este hecho ha sido tradicionalmente interpretado como fruto de la demencia del emperador, pero lo cierto es que la actitud servilista y pusilánime de los senadores del reinado de Calígula bien pudiera haber influido en dicho nombramiento, volviéndolo un hecho irónico que denotaría el sarcástico desprecio de Calígula hacia las instituciones públicas del Imperio.
Como animal de carreras que era, Incitatus participaba en las competiciones celebradas en el hipódromo de Roma. La noche anterior a una competición, el emperador dormía junto al animal y se decretaba un silencio general que nadie podía violar en toda la ciudad bajo pena de muerte, con el fin de que el caballo descansase correctamente.
Al parecer, Incitatus sólo perdió una carrera en su vida, tras la cual Calígula ordenó al verdugo que matase lentamente al auriga para asegurarse de que sufriera.
domingo, 27 de junio de 2010
Bolivar y su perro "Nevado"
59.- En Mucuchíes, pequeño pueblo del Estado Mérida (Venezuela), fundado en 1596, recibió al Libertador Simón Bolívar en el año 1813, durante la Campaña Admirable.
En Julio de 1813, el señor Vicente Pino le regaló al Libertador un hermoso perro cuya raza desciende del mastín de los pirineos, traídos al país para que cuidaran los grandes rebaños de ovejas que se traían de España. Perros de gran tamaño, fuertes, inteligentes y hábiles. Con los cruces y el tiempo llegaron a conformar la raza llamada Mucuchíes.
Dice la historia, que era negro como el azabache, las orejas, el lomo y la cola blancos, lo que hacía recordar la cresta nevada de los páramos andinos, razón por la cual le pusieron por nombre "Nevado". Vicente Pino asignó al servicio del Libertador, a un indio llamado Tinjacá, que había sido criado por él, amaba a los perros, y además conocía muy bien a Nevado.

Quiso Bolívar que alguien cuidara del perro, y quien mejor que Tinjacá de quien aprendió los silbidos para llamar a Nevado. Los oficiales del Estado Mayor bautizaron a Tinjacá como el "Edecán del Perro", quedando así sellada la unión del Libertador, el indio y el perro.
Cuentan que Nevado correteaba alegre al lado del alto caballo de guerra del Libertador, y que le acompañó por las ciudades y campos de batalla. En plena batalla, Nevado ladraba muy alto, como dando ánimo a su dueño. Y cuando Bolívar entró triunfante a Caracas, recibiendo el aplauso y la admiración de toda la ciudad, muchas de las flores que le lanzaban al Libertador, le caían a Nevado, y dicen que Bolívar aseguraba que el perro también merecía el homenaje de esas flores.
Así, vivió Nevado junto a su dueño muchas batallas, campamentos, triunfos y derrotas, siempre acompañados por Tinjacá. Pero fue en la batalla de Carabobo el 24 de Julio de 1821, cuando llegó la separación definitiva.
Después de la gloriosa batalla, que dio la libertad definitiva a su patria: Venezuela, se acercaron al Libertador dos de sus soldados con malas noticias: Tinjacá estaba mal herido y también Nevado. Bolívar lanzó su caballo al galope hasta donde estaban sus dos compañeros. Al llegar, Tinjacá con lágrimas en los ojos sólo pudo decirle:"¡ Ah mi General, nos han matado al perro ... !"
Bolívar viendo a Nevado, ya muerto y ensangrentado, no pudo decir nada. Cuenta Tulio Febres Cordero, el historiador de Mérida, que en los ojos del Libertador, brilló una gran lágrima de dolor.
Por eso en la plaza Bolívar de Mucuchíes, como homenaje a esta gran amistad, se encuentra la escultura del indio Tinjacá y el Perro Nevado, junto a Bolívar. Y desde allí permanecen imperturbables, como un mudo testigo de la Campaña Admirable y de la amistad del militar, un indio fiel y un noble perro.
En Julio de 1813, el señor Vicente Pino le regaló al Libertador un hermoso perro cuya raza desciende del mastín de los pirineos, traídos al país para que cuidaran los grandes rebaños de ovejas que se traían de España. Perros de gran tamaño, fuertes, inteligentes y hábiles. Con los cruces y el tiempo llegaron a conformar la raza llamada Mucuchíes.
Dice la historia, que era negro como el azabache, las orejas, el lomo y la cola blancos, lo que hacía recordar la cresta nevada de los páramos andinos, razón por la cual le pusieron por nombre "Nevado". Vicente Pino asignó al servicio del Libertador, a un indio llamado Tinjacá, que había sido criado por él, amaba a los perros, y además conocía muy bien a Nevado.

Quiso Bolívar que alguien cuidara del perro, y quien mejor que Tinjacá de quien aprendió los silbidos para llamar a Nevado. Los oficiales del Estado Mayor bautizaron a Tinjacá como el "Edecán del Perro", quedando así sellada la unión del Libertador, el indio y el perro.
Cuentan que Nevado correteaba alegre al lado del alto caballo de guerra del Libertador, y que le acompañó por las ciudades y campos de batalla. En plena batalla, Nevado ladraba muy alto, como dando ánimo a su dueño. Y cuando Bolívar entró triunfante a Caracas, recibiendo el aplauso y la admiración de toda la ciudad, muchas de las flores que le lanzaban al Libertador, le caían a Nevado, y dicen que Bolívar aseguraba que el perro también merecía el homenaje de esas flores.
Así, vivió Nevado junto a su dueño muchas batallas, campamentos, triunfos y derrotas, siempre acompañados por Tinjacá. Pero fue en la batalla de Carabobo el 24 de Julio de 1821, cuando llegó la separación definitiva.
Después de la gloriosa batalla, que dio la libertad definitiva a su patria: Venezuela, se acercaron al Libertador dos de sus soldados con malas noticias: Tinjacá estaba mal herido y también Nevado. Bolívar lanzó su caballo al galope hasta donde estaban sus dos compañeros. Al llegar, Tinjacá con lágrimas en los ojos sólo pudo decirle:"¡ Ah mi General, nos han matado al perro ... !"
Bolívar viendo a Nevado, ya muerto y ensangrentado, no pudo decir nada. Cuenta Tulio Febres Cordero, el historiador de Mérida, que en los ojos del Libertador, brilló una gran lágrima de dolor.
Por eso en la plaza Bolívar de Mucuchíes, como homenaje a esta gran amistad, se encuentra la escultura del indio Tinjacá y el Perro Nevado, junto a Bolívar. Y desde allí permanecen imperturbables, como un mudo testigo de la Campaña Admirable y de la amistad del militar, un indio fiel y un noble perro.
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