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viernes, 11 de diciembre de 2009

50º- Richard Nixon (1913–1994) fue el trigésimo séptimo Presidente de los Estados Unidos.

Su perro Checkers, un cocker spaniel, logró notoriedad en 1952 cuando su amo todavía era senador por el estado de California y candidato a Vicepresidente.



Nixon se presentó un día en televisión afirmando que Checkers había sido el único regalo que había recibido gracias a su cargo político, y que no estaba dispuesto a devolverlo, aún si ello significara un delito.

Al poco tiempo fue electo vicepresidente de Estados Unidos.

Checkers se encuentra sepultado en el cementerio de mascotas Bide-a-Wee de Long Island, California.

domingo, 26 de julio de 2009

30º- Los Clinton también tenían un perro llamado "Buddy", un Labrador Retriever color chocolate que correteaba por los jardines de la Casa Blanca.
El perro fue un regalo de un amigo de la familia en 1997. Recibió el nombre de "Buddy" en recuerdo de un tío-abuelo de Bill, fallecido a comienzos de ese mismo año.
Fue un perro querido, tanto que llegó a desplazar al famoso y mediático gatito Socks cuando al salir de la Casa Blanca, al terminar el 2º período presidencial de su amo en 2001, tuvieron que escoger entre el perro y el gato. Como ambos no sintonizaban bien, el felino tuvo que irse con la secretaria de Clinton mientras el perro permaneció con la familia.
Sin embargo, no le duró mucho la suerte: murió el fatídico 2 de enero de 2002 al ser atropellado por un coche, cerca de la casa de los Clinton en Cappaqua, Nueva York. No hubo intencionalidad por parte del conductor pues se trata de una carretera local muy transitada.
No está claro si al perro lo habían sacado de paseo en ese momento o si se había escapado de la propiedad.
Buddy tenía algo más de cuatro años y fue llevado como mascota de Clinton poco después de nacer. "Él era un compañero leal y nos trajo mucha alegría. Lo extrañaremos mucho", dijo la familia Clinton.

Lo que son las cosas, al final el gatito Socks tuvo más suerte.

jueves, 23 de julio de 2009

27º- Bill Clinton (1946) fue presidente de los Estados Unidos de 1993 al 2001. Durante este período, la Casa Blanca tuvo una mascota muy especial: Socks.
Se trata de un fantástico gato negro con blanco en las patas (de ahí su nombre “Calcetines”) que desde el principio se convirtió en una sensación mediática, incluso Bill Clinton tuvo que pedir que dejaran tranquilo al gato, ya que los fotógrafos lo acechaban para obtener imágenes.
Fue adoptado por Chelsea cuando su padre se lo regaló siendo todavía gobernador de Arkansas.

Además de dar compañía y felicidad a la familia Clinton, se convirtió en un personaje querido por el personal de la Casa Blanca y por los visitantes de ésta, incluyendo jefes de estado. Tenía una apretada agenda: se le usó para recaudar fondos para los animales, se vendían postales con su “firma” (su huella), se fundó un club de fans de Socks, fue tema de un episodio del show de Murphy, se escribió un libro llamado “Socks va a Washington”, apareció en webs, se hicieron videojuegos con su imagen (que nunca vieron la luz), hizo visitas a escuelas, asilos y otras apariciones públicas
hasta hacerse anciano, aunque éstas fueron cada vez menos.
Socks vivió una vida fascinanate, para tratarse de un gato. Sin embargo, con la vejez también llegó su ocaso de gato famoso: cuando los Clinton dejaron la Casa Blanca, cedieron a Socks pues no se llevaba bien con Buddy, el perro, y se tuvo que ir, el pobre, con la secretaria de Clinton, Betty Curry, a Hollywood (Maryland). ¡Qué poca memoria la de los Clinton!
Al parecer, Currie lo cuidó bien pero con el tiempo Socks desarrolló problemas tiroideos y de riñón. Se le diagnosticó un cáncer, razón por la cual ella tomó la dura decisión de eutanasiarlo, tras meses luchando contra sus males y dado que en sus últimos días de vida no comía, únicamente dormía. Falleció el 20 de febrero del 2009. Tenía alrededor de 19 años.

Adiós, Socks. Donde estés, saluda a mi Mica.

lunes, 13 de julio de 2009

Barack Obama y su nuevo perro

10º- El triunfo de Barack Obama supuso muchas cosas, por ejemplo el triunfo de la tolerancia a las diferencias y la caída del racismo, por ser él un Presidente de color. Es decir, la esperanza para todos los estadounidenses que entienden que las posibilidades de cada uno dependerán de las capacidades propias y no de factores irrelevantes. Bueno, es lo que se espera de la democracia ¿no?
Pero ¡oh, sorpresa! No tenía perro. En la Casa Blanca y sin perro. Yo enseguida pensé “seguro que adopta uno adulto y abandonado, para dar ejemplo”Pues me equivoqué. Su perro se llama ‘Bo’, es un cachorro de pastor de aguas portugués, blanco con negro, de seis meses y entrenado previamente.¡Qué decepción! No porque tenga algo en contra de la nueva mascota sino porque deseaba que fuese la esperanza para todos, incluidos los animales necesitados de
un hogar.Lógicamente, hubo quejas por acudir a un criador y no a un albergue. Si bien fue un regalo, parece ser que fue la familia presidencial quien realizó la elección ya que una de sus hijas sufre de alergia.Lo cierto es que esto ha disparado la demanda de perros de agua portugués, lo cual era previsible. Pero como siempre ocurre, nunca llueve a gusto de todos. El presidente de la Asociación Española del Perro de Agua Español, aseguró que eso no es bueno, debido a que esto popularizaría demasiado la raza y la llegaría a destruir.¿Cuál es la razón? Aquí aparecen de nuevo individuos sin escrúpulos que aprovechando el tirón, los vende sin ningún justificante de calidad y sin ningún control sanitario ni genético.Si el Presidente Obama hubiese adoptado, quizá se disparasen las demandas de adopción, que en cualquier albergue serio se realizan con todas las garantías necesarias. Nadie haría negocio con eso, pero sí contribuirían a dar una 2ª oportunidad a esos desvalidos animales y a hacer más felices a sus dueños.Una vez más, una ocasión que se esfumó. Otra vez seguimos donde estábamos. Los invisibles siguen siendo invisibles y los olvidados, siguen estando olvidados.
Por cierto, si Obama dejara la Presidencia, ¿qué pasaría con el perro?
Con esto no quiero decir nada contra el Demócrata. Él mismo mientras fue Senador por Illinois, ha votado a favor de al menos doce leyes de protección animal, incluyendo leyes estatales, y en favor de endurecer las penas por maltrato y violencia contra los animales
Así sea.