sábado, 12 de noviembre de 2011
Balto: "Resistencia - Fidelidad - Inteligencia"
91.- Otra historia real, conmovedora y que evidencia la poca memoria que tiene ser humano para las cosas buenas y la poca memoria que tienen los perros para las cosas malas.
Balto fue un perro de raza husky siberiano, nacido en el pequeño pueblo de Nome, Alaska (Estados Unidos). Considerado como el héroe de los niños del pueblo Nome. Balto ocupó los dos primeros años de su existencia en llevar comida para los menores de edad, pese a que se le consideraba como un perro bastante lento y muy poco adecuado para este trabajo.
A principios de 1925, una epidemia de difteria, una enfermedad mortal que afecta principalmente a niños menores de cinco años, se desarrolló en la aldea. Se requirió penicilina urgentemente en todos los hospitales de la zona, por telegrama, las autoridades se enteraron que había algunas existencias en la ciudad de Anchorage, a más de 1000 millas (1609 kilómetros) de allí. Ante la dificultad de salvar dicha distancia para el traslado del suero, se elaboró un plan: llevar los medicamentos en trineo arrastrado por perros. Participaron 20 mushers (conductores de trineos) y más de 100 perros, entre los que estaba Balto. Cuando el perro guía se rompió una pata, Balto tuvo que ocupar su lugar, aunque el recorrido como guía fue muy pequeño, una vez llegados al pueblo, Balto se llevó todo el mérito ya que, a pesar de no ser un perro apto para ser el líder, logró cumplir su trabajo y guíar al resto. El perro que había sido el guía durante todo el trayecto, no recibió tanto reconocimiento.
Pero el tiempo pasó y la gente empezó a perder la memoria y Balto, junto con el resto del grupo de perros, fueron vendidos a un realizador de espectáculos de variedades, en donde la gente paragaba unos centavos por verlos. Cuando pasó la moda, bajó la recaudación y con esto mermaron los cuidados y la alimentación.
En 1927, un hombre de negocios de Cleveland, Ohio, visitó Los Angeles, y supo que los perros estaban mal atendidos y decidió comprarlos, pero en vez de darles un buen destino, Balto fue llevado al zoológico de Cleveland, junto con los otros canes del Suero de Nome de 1925, a pasar sus últimos años, viviendo como prisioneros, algo incompatible con el espíritu libre de un tirador de trineos.
Balto falleció el 14 de marzo de 1933, con 14 años de vida aproximadamente.
La prensa se apasionó con esta historia e hizo de Balto el nuevo héroe de la nación. Apareció en las portadas de los periódicos de todo el mundo, y se erigió una estatua en Central Park de Nueva York con la inscripción: "Resistencia - Fidelidad - Inteligencia".
Balto fue llevado a la pantalla grande.
viernes, 11 de noviembre de 2011
SAN GUINEFORT, patron de los galgos
90.- Copiado de facebook, tal cual:
"Vamos a ponerle una velita a SAN GUINEFORT, patron de los galgos, para que pare la tortura y abandono de estos preciosos perros.
La leyenda nace en Francia en algún momento del siglo XIII. Un caballero sale de caza dejando a su hijo pequeño dormido en la cuna junto a su fiel galgo Guinefort.
Cuando el caballero regresa y entra en la habitación el espectáculo que contempla lo deja paralizado. La cuna está caída por el suelo, hay restos de sangre entre las sabanas y al niño no lo ve por ningún lado. Cuando Guinefort acude a recibirlo como hacía siempre, con sus alegres movimientos de rabo, el caballero vuelve a quedarse espantado… El perro tiene sus fauces manchadas de sangre.
Rápidamente el hombre llega a la peor de las conclusiones; Guniefort se ha comido a su hijo. Ciego de furia la emprende a golpes con el perro hasta que lo mata. Cuando la calma vuelve al corazón del caballero, con el perro ya destrozado a sus pies, comienza a escuchar el suave llanto de un bebe. Se dirige hacia el lugar de donde proviene el ruido y cuando aparta la cuna descubre entonces a su pequeño retoño que gimotea en el suelo. Tiene una víbora sobre su pecho y está manchado de sangre, pero la sangre es de la serpiente que se encuentra medio destrozada y el niño está completamente ileso y a salvo.
Es entonces cuando el caballero se da cuenta de su terrible error. La sangre en la cuna, en el niño y en los dientes de Guinefort pertenecía a la serpiente y el perro lo único que había hecho era salvar la vida de su hijo. Arrepentido el caballero, entierra al pobre perro colocando unas pequeñas piedras sobre su tumba y plantando algunos árboles a su alrededor.
La historia del heroico perro, y además mártir, no tarda en extenderse entre la gente que comienza a acudir a su tumba y que termina por convertirse en un pequeño santuario. Pronto también, comenzaron a circular rumores de algunas milagrosas curaciones gracias a la intercesión del perro, por lo que Guniefort empieza a ser considerado un buen santo a quien rezar y especialmente indicado para la protección de los niños.El santuario de san Guinefort se hizo cada vez más popular y las peregrinaciones a su tumba se convirtieron en algo habitual entre la población de los alrededores. Fue entonces cuando llamó la atención de la Iglesia quién inicia una investigación sobre el perro santo. A pesar de que en esas investigaciones se llegó a aceptar algún acto milagroso de Guinefort, la iglesia nunca reconoció oficialmente su culto. Es más, con la llegada de la Inquisición, los restos de Guinefort fueron exhumados, quemados y su culto considerado herejía, es decir, que te arriesgabas a quedar convertido en un torrezno. Aún así, el culto a San Guinefort perduró durante algunos añitos más, exactamente y según Wikipedia ¡Hasta 1930!"
jueves, 14 de julio de 2011
Los gatos en Pompeya
89º- En Pompeya también hubo gatos. Se cree que la domesticación del gato comenzó entre el 7.500 y el 7.000 a.C, así que ¿cómo no iban a existir gatos en Pompeya?
Pues claro que sí. He aquí unos mosaicos de gatos.
En la antigua Roma en general, acogió al gato como animal de compañía y como cazador de ratas. Al principio, sólo las familias romanas ricas tenían gato, pero ya que se trata de un animal prolífico, todos los romanos pudieron tener uno poco después.
El pequeño felino era especialmente apreciado por los soldados romanos, que lo llevaban con ellos en sus campañas. Sin embargo, éstos últimos dejaron a alguno de sus gatos por el camino, lo que ayudó a la propagación del animal por toda la antigua Roma (como vemos, la costumbre de abandonar a los animales de compañía también es muy antigua.
No me sorprende: la visión que el hombre tiene del gato difiere totalmente de una época a otra, y de una región a otra, yendo desde el Antiguo Egipto, cuando lo veneraban, hasta la Edad Media, cuando los quemaban en las hogueras.)
Pues claro que sí. He aquí unos mosaicos de gatos.

En la antigua Roma en general, acogió al gato como animal de compañía y como cazador de ratas. Al principio, sólo las familias romanas ricas tenían gato, pero ya que se trata de un animal prolífico, todos los romanos pudieron tener uno poco después.

El pequeño felino era especialmente apreciado por los soldados romanos, que lo llevaban con ellos en sus campañas. Sin embargo, éstos últimos dejaron a alguno de sus gatos por el camino, lo que ayudó a la propagación del animal por toda la antigua Roma (como vemos, la costumbre de abandonar a los animales de compañía también es muy antigua.

No me sorprende: la visión que el hombre tiene del gato difiere totalmente de una época a otra, y de una región a otra, yendo desde el Antiguo Egipto, cuando lo veneraban, hasta la Edad Media, cuando los quemaban en las hogueras.)
miércoles, 13 de julio de 2011
El último día de Pompeya
88.-Pompeya, ciudad de la Antigua Roma, fue enterrada por la violenta erupción del Vesubio el 24 de agosto del año 79 d. C. Toneladas de ceniza cubrieron esta ciudad que sería redescubierta en 1748. Desde entonces ha sido excavada revelando numerosos secretos: edificios, pinturas murales, baños, casas, calles, templos, termas, instalaciones deportivas y otras de ocio, etc, en un sorprendente estado de conservación.
Miles de animales y personas perecieron en el desastre. En algunos de ellos la expresión de terror es claramente visible. Otros se afanan en tapar su boca o la de sus seres queridos con pañuelos o vestidos tratando de no inhalar los gases tóxicos, y alguno se aferra con fuerza a sus joyas y ahorros. Tampoco falta quien prefirió ahorrarse el tormento quitándose la vida, conservándose su cuerpo junto a pequeñas botellitas que contenían veneno.
La ciudad ofrece un cuadro de la vida romana durante el siglo I, y es que la erupción inmortalizó hasta el mínimo detalle de la vida cotidiana. Los perros guardianes siguen encadenados a las paredes de las casas de sus amos, y es que al parecer estos animales eran atados durante el día y sueltos por la noche para la defensa de la vivienda y sus habitantes. )
De hecho en la entrada de la vivienda del Poeta Trágico (una casa de modestas dimensiones pero decorada con mucha elegancia) se encontraba la inscripción Cave Canem (Cuidado con el perro) al lado de la imagen de un perro sujeto por una cadena, hecha en mosaico (sí, tesela a tesela) Quizá no tenía ni perro, sólo el mosaico en el suelo.
No es el único perro pompeyano del cual se conserva testimonio. El relieve de este perro de Pompeya demuestra que el animal fue sorprendido por el desastre cuando se encontraba todavía atado.
Posiblemente nunca sabremos su nombre, su color, ni a quien pertenecía, ni si era feliz… solamente que se olvidaron de desatarte de tu cadena y no pudiste huir… pero el destino ha querido que pasaras a la historia con tu collar y ese gesto de dolor, una constante entre tantos y tantos perros que siguen atados a su desgracia por haber nacido perro en una u otra parte del mundo…
Miles de animales y personas perecieron en el desastre. En algunos de ellos la expresión de terror es claramente visible. Otros se afanan en tapar su boca o la de sus seres queridos con pañuelos o vestidos tratando de no inhalar los gases tóxicos, y alguno se aferra con fuerza a sus joyas y ahorros. Tampoco falta quien prefirió ahorrarse el tormento quitándose la vida, conservándose su cuerpo junto a pequeñas botellitas que contenían veneno.
La ciudad ofrece un cuadro de la vida romana durante el siglo I, y es que la erupción inmortalizó hasta el mínimo detalle de la vida cotidiana. Los perros guardianes siguen encadenados a las paredes de las casas de sus amos, y es que al parecer estos animales eran atados durante el día y sueltos por la noche para la defensa de la vivienda y sus habitantes. )

De hecho en la entrada de la vivienda del Poeta Trágico (una casa de modestas dimensiones pero decorada con mucha elegancia) se encontraba la inscripción Cave Canem (Cuidado con el perro) al lado de la imagen de un perro sujeto por una cadena, hecha en mosaico (sí, tesela a tesela) Quizá no tenía ni perro, sólo el mosaico en el suelo.
No es el único perro pompeyano del cual se conserva testimonio. El relieve de este perro de Pompeya demuestra que el animal fue sorprendido por el desastre cuando se encontraba todavía atado.
Posiblemente nunca sabremos su nombre, su color, ni a quien pertenecía, ni si era feliz… solamente que se olvidaron de desatarte de tu cadena y no pudiste huir… pero el destino ha querido que pasaras a la historia con tu collar y ese gesto de dolor, una constante entre tantos y tantos perros que siguen atados a su desgracia por haber nacido perro en una u otra parte del mundo…
sábado, 9 de julio de 2011
Marchando una de canarios!!
87º-He leído una noticia que me ha llamado la atención: que algunos pájaros cantan más debido al ruido de las ciudades. Bueno, son conclusiones a las que llegaron unos investigadores y que fueron publicadas en la revista “Behavioral Biology”
Pues esto me trajo a la mente un recuerdo de mi época de criadora de canarios…
Tuve varios canarios. Todos ellos con una personalidad muy definida, digan lo que digan. Tuve una hembra naranja. Ni recuerdo ahora mismo su nombre. Me la vendieron en un mercado de Portugal diciendo que era un macho y yo me la traje feliz en una cajita de cartón con agujeros hechos con un boli. No cantaba y eso ya me mosqueó. Pero mi sorpresa fue mayúscula cuando, después de arrancarle todas las plumas de la cola a su compañero, empezó a dejarme huevos cada mañana durante varios días. No estaban fecundados, entre otras cosas porque su amante Romeo era jovencito e inexperto, pero sobre todo por lo acorbardado que estaba, a juzgar por cómo le gritaba al pobre. Ni se movía de su esquina. Tuve que separarlos.
En una ocasión, puse una planta al lado de la jaula. Pues a ella no le pareció buena idea, de hecho piaba con tanta fuerza y frecuencia que se quedó afónica, algo lógico después de verla como abría la boca y estiraba la lengua para realizar aquellos “graznidos”. Tuve que retirar la planta para que no le diera un infarto.
Romeo era amarillo. Un malinois, con un canto suavecito, parecido a un gorjeo. Compartía balcón con un magnifico timbrado español, que tenía más de español que de timbrado… no cantaba nada… Me recomendaron que le pusiera unos cassettes con cantos de pájaro, y así lo hice y en poco tiempo el sonido de mi Pavarotti retumbaba por todo el patio de luces.
Pues Romeo y Pavarotti no se veían, pero se oían. Con el tiempo, a Romeo dejé de oirlo. Será la muda, me dijeron… pero el caso es que Pavarotti se mataba entero cantando, tanto que hasta parecía que había ampliado su repertorio y podía cantar a dos voces. Tremenda sorpresa me llevé cuando descubrí que el malinois había aprendido a imitar al timbrado, dejando de lado su canto original… no sé si eso es habitual, pero doy fe que eso es posible.
Fueron años muy alegres con estos cantarines compañeros… Ella se fue después de 2 ó 3 días de apagarse como una velita. Romeo se murió inesperadamente, cantando sin parar. Pavarotti se hizo viejito y pude ver cómo en cosa de una semana se le fueron plegando las patas hasta que no se podía levantar… murió enseguida.
Pasaron ya muchos años, pero mira por dónde, todavía me acuerdo claramente… son esas cosas que no quisiera que se llevara por delante el Alzheimer
Pues esto me trajo a la mente un recuerdo de mi época de criadora de canarios…
Tuve varios canarios. Todos ellos con una personalidad muy definida, digan lo que digan. Tuve una hembra naranja. Ni recuerdo ahora mismo su nombre. Me la vendieron en un mercado de Portugal diciendo que era un macho y yo me la traje feliz en una cajita de cartón con agujeros hechos con un boli. No cantaba y eso ya me mosqueó. Pero mi sorpresa fue mayúscula cuando, después de arrancarle todas las plumas de la cola a su compañero, empezó a dejarme huevos cada mañana durante varios días. No estaban fecundados, entre otras cosas porque su amante Romeo era jovencito e inexperto, pero sobre todo por lo acorbardado que estaba, a juzgar por cómo le gritaba al pobre. Ni se movía de su esquina. Tuve que separarlos.
En una ocasión, puse una planta al lado de la jaula. Pues a ella no le pareció buena idea, de hecho piaba con tanta fuerza y frecuencia que se quedó afónica, algo lógico después de verla como abría la boca y estiraba la lengua para realizar aquellos “graznidos”. Tuve que retirar la planta para que no le diera un infarto.
Romeo era amarillo. Un malinois, con un canto suavecito, parecido a un gorjeo. Compartía balcón con un magnifico timbrado español, que tenía más de español que de timbrado… no cantaba nada… Me recomendaron que le pusiera unos cassettes con cantos de pájaro, y así lo hice y en poco tiempo el sonido de mi Pavarotti retumbaba por todo el patio de luces.
Pues Romeo y Pavarotti no se veían, pero se oían. Con el tiempo, a Romeo dejé de oirlo. Será la muda, me dijeron… pero el caso es que Pavarotti se mataba entero cantando, tanto que hasta parecía que había ampliado su repertorio y podía cantar a dos voces. Tremenda sorpresa me llevé cuando descubrí que el malinois había aprendido a imitar al timbrado, dejando de lado su canto original… no sé si eso es habitual, pero doy fe que eso es posible.
Fueron años muy alegres con estos cantarines compañeros… Ella se fue después de 2 ó 3 días de apagarse como una velita. Romeo se murió inesperadamente, cantando sin parar. Pavarotti se hizo viejito y pude ver cómo en cosa de una semana se le fueron plegando las patas hasta que no se podía levantar… murió enseguida.
Pasaron ya muchos años, pero mira por dónde, todavía me acuerdo claramente… son esas cosas que no quisiera que se llevara por delante el Alzheimer
sábado, 7 de mayo de 2011
La tristeza del Maya
86º- Un día los animales se acercaron a un maya y le dijeron: No queremos verte triste, pídenos lo que quieras y lo tendrás. El maya dijo:
Quiero ser feliz. La lechuza respondió: ¿Quién sabe lo que es la felicidad? Pídenos cosas más humanas. Bueno añadió el hombre.
Quiero tener buena vista. El zopilote le dijo: Tendrás la mía.
Quiero ser fuerte. El jaguar le dijo: Serás fuerte como yo.
Quiero caminar sin cansarme. El venado le dijo: Te daré mis piernas.
Quiero adivinar la llegada de las lluvias. El ruiseñor le dijo: Te avisaré con mi canto.
Quiero ser astuto. El zorro le dijo: Te enseñaré a serlo.
Quiero trepar a los árboles. La ardilla le dijo: Te daré mis uñas.
Quiero conocer las plantas medicinales. La serpiente le dijo: ¡Ah, esa es cosa mía porque yo conozco todas las plantas! Te las marcaré en el campo.
Y al oír esto último, el maya se alejó.
Entonces la lechuza dijo a los animales: El hombre ahora sabe más cosas y puede hacer más cosas, pero siempre estará triste.
Y la chachalaca se puso a gritar: ¡Pobres animales! ¡Pobres animales!
Autor anónimo
Quiero ser feliz. La lechuza respondió: ¿Quién sabe lo que es la felicidad? Pídenos cosas más humanas. Bueno añadió el hombre.
Quiero tener buena vista. El zopilote le dijo: Tendrás la mía.
Quiero ser fuerte. El jaguar le dijo: Serás fuerte como yo.
Quiero caminar sin cansarme. El venado le dijo: Te daré mis piernas.
Quiero adivinar la llegada de las lluvias. El ruiseñor le dijo: Te avisaré con mi canto.
Quiero ser astuto. El zorro le dijo: Te enseñaré a serlo.
Quiero trepar a los árboles. La ardilla le dijo: Te daré mis uñas.
Quiero conocer las plantas medicinales. La serpiente le dijo: ¡Ah, esa es cosa mía porque yo conozco todas las plantas! Te las marcaré en el campo.
Y al oír esto último, el maya se alejó.
Entonces la lechuza dijo a los animales: El hombre ahora sabe más cosas y puede hacer más cosas, pero siempre estará triste.
Y la chachalaca se puso a gritar: ¡Pobres animales! ¡Pobres animales!
Autor anónimo
La luciernaga y la serpiente
85º- Cuenta una leyenda, que una vez, una serpiente empezó a perseguir con locura a una luciérnaga.
El insecto huía con mucha velocidad de la feroz depredadora, pero la serpiente no pensaba desistir. Huyó un día, y ella no desistía, dos días y nada. En el tercer día, sin fuerzas, la luciérnaga paró y dijo a la serpiente:
- ¿Puedo hacerte unas preguntas?
- No acostumbro dar éste precedente a nadie ... pero como te voy a devorar, puedes preguntar.
- ¿Pertenezco a tu cadena alimenticia?
- No
- ¿Yo te hice algún mal?
- No
- Entonces, ¿Porque quieres acabar conmigo?
- Porque no soporto verte brillar
Autor desconocido
El insecto huía con mucha velocidad de la feroz depredadora, pero la serpiente no pensaba desistir. Huyó un día, y ella no desistía, dos días y nada. En el tercer día, sin fuerzas, la luciérnaga paró y dijo a la serpiente:
- ¿Puedo hacerte unas preguntas?
- No acostumbro dar éste precedente a nadie ... pero como te voy a devorar, puedes preguntar.
- ¿Pertenezco a tu cadena alimenticia?
- No
- ¿Yo te hice algún mal?
- No
- Entonces, ¿Porque quieres acabar conmigo?
- Porque no soporto verte brillar
Autor desconocido
El Gallo y la bandera portuguesa
84º- Cuenta la leyenda que hace tiempo, mucho tiempo atrás, un peregrino portugués 
con destino a Santiago de Compostela fue acusado por las autoridades de espía, así que decidieron condenarle a la horca.
Seguro de su inocencia, el hombre pidió que lo llevaran ante el juez, quien se preparaba para comer un gallo asado con unos amigos, entonces el peregrino afirmó:
"Si me ahorcan, el gallo cantará porque soy inocente".
Dicho y hecho. Lo ahorcaron y el galló cantó. Así nació la leyenda de uno de los mayores símbolos de Portugal, el Gallo de Barcelos.

con destino a Santiago de Compostela fue acusado por las autoridades de espía, así que decidieron condenarle a la horca.
Seguro de su inocencia, el hombre pidió que lo llevaran ante el juez, quien se preparaba para comer un gallo asado con unos amigos, entonces el peregrino afirmó:
"Si me ahorcan, el gallo cantará porque soy inocente".
Dicho y hecho. Lo ahorcaron y el galló cantó. Así nació la leyenda de uno de los mayores símbolos de Portugal, el Gallo de Barcelos.
viernes, 4 de marzo de 2011
83º- Se sabe que a Lennon le gustaban muchos los gatos y llego a haber bastantes en su entorno familiar a lo largo de su vida. Tich era un gato persa que murió cuando John estaba en la Universidad. Tim fue otro gato que aparece en esta foto en brazos de su tía Mini, y el gato Sam que fue el tercero. 
Cuentan que cada día iba a una pescadería para comprar merluza para sus gatos y siempre que salía de gira llamaba a casa preguntando por los gatos.
Cuando John estuvo con May Pang, tuvieron 2 gatos uno blanco y el otro negro llamados Major and Minor.
Despues de casarse con Yoko y mudarse a New York, tuvieron muchos gatos llamados Salt, Pepper, Misha, Shasha, y Charo ademas de otra gata llamada Alice.

Ademá s John dibujó muchos gatos.

Sin duda, un gatófilo más.
Cuentan que cada día iba a una pescadería para comprar merluza para sus gatos y siempre que salía de gira llamaba a casa preguntando por los gatos.
Cuando John estuvo con May Pang, tuvieron 2 gatos uno blanco y el otro negro llamados Major and Minor.
Despues de casarse con Yoko y mudarse a New York, tuvieron muchos gatos llamados Salt, Pepper, Misha, Shasha, y Charo ademas de otra gata llamada Alice.

Ademá s John dibujó muchos gatos.

Sin duda, un gatófilo más.
82º- Esta es una historia o fábula de una gallina, la oveja, la vaca y el ratón que la cuento para que saques tus propias conclusiones.
“En una casa de campo donde vivía felizmente un matrimonio, allí también hizo su refugio un ratón que se alimentaba sin mayores contratiempos de cuanto aparecía en la cocina o en los alrededores, hasta que un buen día la señora de la casa decidió atraparlo y se compró una enorme ratonera”.
El ratón preocupado al ver la ratonera se fue al patio y le pidió ayuda a la gallina contándole que habían puesto en la cocina una trampa para atraparlo a lo que la gallina respondió que ese no era su problema porque eso no era para ella.
Entonces el ratón fue hablar con la oveja que tenía la familia y éste le respondió lo mismo, que eso no le importaba porque por allí ni siquiera pasaba; el ratón ya preocupado le pidió ayuda a la vaca que tenían en la casa y esta le respondió, “Uf, ese no es mi problema, imagínate yo tan grande no cabría en esa ratonera”.
No teniendo a nadie más a quien pedir ayuda el ratón regresó a la casa y se prometió que no saldría en toda la noche del refugio hasta que sintió el golpe de la trampa al caer y minutos después el grito de la señora de la casa.
En la ratonera había caído una víbora que mordió a la mujer cuando esta se acercó. Entonces ella cayó gravemente enferma a causa de la mordedura y el marido fue al patio, cogió la gallina e hizo una sopa para su esposa. Como no se recuperaba llegaron los hijos que vivían fuera de la casa para cuidarla y el marido tuvo que volver al patio y sacrificar a la oveja para darles de comer.
Pasaron unas semanas y la señora de la casa murió y a su velorio asistieron tantos familiares y vecinos de todos los alrededores que hubo que sacrificar también a la vaca para darle de comer a todas esas personas.
Mirando el panorama el ratón no dejaba de decir “ay gallina, ay oveja, ay vaca, si me hubieran escuchado, si hubieran entendido que el problema que es mío hoy, mañana puede ser vuestro”.
“En una casa de campo donde vivía felizmente un matrimonio, allí también hizo su refugio un ratón que se alimentaba sin mayores contratiempos de cuanto aparecía en la cocina o en los alrededores, hasta que un buen día la señora de la casa decidió atraparlo y se compró una enorme ratonera”.
El ratón preocupado al ver la ratonera se fue al patio y le pidió ayuda a la gallina contándole que habían puesto en la cocina una trampa para atraparlo a lo que la gallina respondió que ese no era su problema porque eso no era para ella.
Entonces el ratón fue hablar con la oveja que tenía la familia y éste le respondió lo mismo, que eso no le importaba porque por allí ni siquiera pasaba; el ratón ya preocupado le pidió ayuda a la vaca que tenían en la casa y esta le respondió, “Uf, ese no es mi problema, imagínate yo tan grande no cabría en esa ratonera”.
No teniendo a nadie más a quien pedir ayuda el ratón regresó a la casa y se prometió que no saldría en toda la noche del refugio hasta que sintió el golpe de la trampa al caer y minutos después el grito de la señora de la casa.
En la ratonera había caído una víbora que mordió a la mujer cuando esta se acercó. Entonces ella cayó gravemente enferma a causa de la mordedura y el marido fue al patio, cogió la gallina e hizo una sopa para su esposa. Como no se recuperaba llegaron los hijos que vivían fuera de la casa para cuidarla y el marido tuvo que volver al patio y sacrificar a la oveja para darles de comer.
Pasaron unas semanas y la señora de la casa murió y a su velorio asistieron tantos familiares y vecinos de todos los alrededores que hubo que sacrificar también a la vaca para darle de comer a todas esas personas.
Mirando el panorama el ratón no dejaba de decir “ay gallina, ay oveja, ay vaca, si me hubieran escuchado, si hubieran entendido que el problema que es mío hoy, mañana puede ser vuestro”.
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