domingo, 27 de junio de 2010
El Milagro del Gallo y la Gallina
La chica del mesón donde se hospedaron se enamoró del joven Hugonell, pero ante la indiferencia del muchacho, decidió vengarse. Metió una copa de plata en el equipaje del joven y cuando los peregrinos siguieron su camino, la muchacha denuncio el robo al Corregidor.
Las leyes de entonces (Fuero de Alfonso X el Sabio) castigaban con pena de muerte el delito de hurto y una vez fue prendido y juzgado, el inocente peregrino fue ahorcado.
Al salir sus padres camino de Santiago de Compostela, fueron a ver a su hijo ahorcado y, cuando llegaron al lugar donde se encontraba, escucharon la voz del hijo que les anunciaba que Santo Domingo de la Calzada le había conservado la vida. Fueron inmediatamente a casa del Corregidor de la Ciudad y le contaron el prodigio.
Incrédulo el Corregidor contestó que su hijo estaba tan vivo como el gallo y la gallina que él se disponía a comer.
En ese preciso instante el gallo y la gallina saltando del plato se pusieron a cantar.
Y desde entonces se dicen los famosos versos:
“SANTO DOMINGO DE LA CALZADA, DONDE CANTO LA GALLINA DESPUÉS DE ASADA”
En recuerdo de este suceso se mantienen en la Catedral un gallo y una gallina vivos durante todo el año. Siempre son de color blanco y proceden de donaciones de devotos del Santo, cambiándose las parejas cada mes. El resto del tiempo permanecen en un gallinero que la Cofradía de Santo Domingo mantiene en su domicilio social.
Frente a esta hornacina que se construyó hacia 1445 y debajo de una ventana románica se conserva un trozo de la madera de la horca del peregrino.
En el Archivo de la Catedral se conserva un documento de 1350 con indulgencias que 180 Obispos conceden "a la Catedral de La Calzada, donde hay un gallo y una gallina blancos, a quienes devotamente giren en torno al sepulcro del Santo, recitando el Padrenuestro, Avemaría y Gloria".
LEYENDA DEL PERRO Y KAKASBAL
—Ven acá y dime qué te pasa, pues te veo triste.
—Cómo no he de estarlo si mi amo me pega cada vez que quiere— respondió el perro.
—Yo sé que es de malos sentimientos. ¿Por qué no lo abandonas?
—Es mi amo y debo serle fiel.
—Yo podría ayudarte a escapar.
—Por nada le dejaré.
—Nunca agradecerá tu fidelidad.
—No importa, le seré fiel.
Pero tanto insistió Kakasbal que el perro, por quitárselo de encima, le dijo:
—Creo que me has convencido; dime, ¿qué debo hacer?
—Entrégame tu alma.
—¿Y qué me darás a cambio?
—Lo que quieras.
—Dame un hueso por cada pelo de mi cuerpo.
—Acepto.
—Cuenta, pues...
Y Kakasbal se puso a contar los pelos del perro; pero cuando sus dedos llegaban a la cola, éste se acordó de la fidelidad que debía a su amo y pegó un salto y la cuenta se perdió.
—¿Por qué te mueves?— le preguntó Kakasbal.
—No puedo con las pulgas que me comen día y noche. Vuelve a empezar.
Cien veces Kakasbal empezó la cuenta y cien veces tuvo que interrumpirla porque el perro saltaba. Al fin Kakasbal dijo:
—No cuento más. Me has engañado; pero me has dado una lección. Ahora sé que es más fácil comprar el alma de un hombre que el alma de un perro.
Bolivar y su perro "Nevado"
En Julio de 1813, el señor Vicente Pino le regaló al Libertador un hermoso perro cuya raza desciende del mastín de los pirineos, traídos al país para que cuidaran los grandes rebaños de ovejas que se traían de España. Perros de gran tamaño, fuertes, inteligentes y hábiles. Con los cruces y el tiempo llegaron a conformar la raza llamada Mucuchíes.
Dice la historia, que era negro como el azabache, las orejas, el lomo y la cola blancos, lo que hacía recordar la cresta nevada de los páramos andinos, razón por la cual le pusieron por nombre "Nevado". Vicente Pino asignó al servicio del Libertador, a un indio llamado Tinjacá, que había sido criado por él, amaba a los perros, y además conocía muy bien a Nevado.

Quiso Bolívar que alguien cuidara del perro, y quien mejor que Tinjacá de quien aprendió los silbidos para llamar a Nevado. Los oficiales del Estado Mayor bautizaron a Tinjacá como el "Edecán del Perro", quedando así sellada la unión del Libertador, el indio y el perro.
Cuentan que Nevado correteaba alegre al lado del alto caballo de guerra del Libertador, y que le acompañó por las ciudades y campos de batalla. En plena batalla, Nevado ladraba muy alto, como dando ánimo a su dueño. Y cuando Bolívar entró triunfante a Caracas, recibiendo el aplauso y la admiración de toda la ciudad, muchas de las flores que le lanzaban al Libertador, le caían a Nevado, y dicen que Bolívar aseguraba que el perro también merecía el homenaje de esas flores.
Así, vivió Nevado junto a su dueño muchas batallas, campamentos, triunfos y derrotas, siempre acompañados por Tinjacá. Pero fue en la batalla de Carabobo el 24 de Julio de 1821, cuando llegó la separación definitiva.
Después de la gloriosa batalla, que dio la libertad definitiva a su patria: Venezuela, se acercaron al Libertador dos de sus soldados con malas noticias: Tinjacá estaba mal herido y también Nevado. Bolívar lanzó su caballo al galope hasta donde estaban sus dos compañeros. Al llegar, Tinjacá con lágrimas en los ojos sólo pudo decirle:"¡ Ah mi General, nos han matado al perro ... !"
Bolívar viendo a Nevado, ya muerto y ensangrentado, no pudo decir nada. Cuenta Tulio Febres Cordero, el historiador de Mérida, que en los ojos del Libertador, brilló una gran lágrima de dolor.
Por eso en la plaza Bolívar de Mucuchíes, como homenaje a esta gran amistad, se encuentra la escultura del indio Tinjacá y el Perro Nevado, junto a Bolívar. Y desde allí permanecen imperturbables, como un mudo testigo de la Campaña Admirable y de la amistad del militar, un indio fiel y un noble perro.
Leyenda de las gatas Carey
Una de las peculiaridades de su pelaje es que el diseño de las manchas es único e irrepetible. De hecho, si se clona una de estas gatas, saldrá una gata carey, pero con las manchas distribuidas en forma distinta.
El pelaje de color carey puede ser bicolor. Sin embargo, las verdaderamente representativas del color carey son gatas tricolor. Incluso pueden conseguirse variedades hasta de cuatro colores, cuando se les suma el blanco.
Se dice que los gatos carey, de la raza que sean, son muy difíciles de reproducir, porque la genética del cruce siempre da como resultado una hembra. Ello es debido a que el color crema rojizo, que es la base, está ligado al cromosoma X. Y en los casos en que salen machos, suelen ser estériles.
En Facebook, leí que había una hermosa leyenda que explicaba el origen de las gatas carey. La consulté en Internet. Es la siguiente:
Cuenta la leyenda que, hace varios siglos, el Sol le suplicó a la Luna que le tapara un rato y así poder bajar a la Tierra y ser libre por un momento. El Sol quería dejar de ser el centro del Universo y sentirse liberado de tanta presión. La Luna, ante tanta súplica accedió, y un día de junio la Luna se acercó al Sol, y lo fue cubriendo poco a poco para que a los mortales de la época no les sorprendiera de golpe la oscuridad.
El Sol, que desde lo alto hacía millones de años que observaba la faz de la Tierra no lo dudó. Para sentirse libre y pasar desapercibido se hizo corpóreo en el ser más perfecto, rápido y discreto que había; UNA GATA NEGRA.
Pero la perezosa Luna en seguida se sintió cansada, y sin avisar a su amigo Sol, se fue apartando. Cuando Sol se dio cuenta ya era demasiado tarde, salió corriendo hacia el Cielo, y tan rápido huyó, que se olvidó cientos de rayos de Sol que se quedaron dentro de la Gata Negra.
Desde entonces, todos los gatos que nacieron de la Gata Negra eran lo que nosotros llamamos GATAS CAREY: manto oscuro roto por cientos de rayos rojos, amarillos y naranjas. Y además de su origen solar, se les atribuye propiedades mágicas, ya que atraen la buena suerte y las energías positivas.
Así que mi chuspurina y mi Kusi, son gatas solares, miles de rayos se distinguen en su manto, para evidenciar su doble naturaleza; gatuna y divina
martes, 1 de junio de 2010
El Museo de Hermitage en San Petersburgo

Todos saben que hay muchas obras de arte: como sabéis atesora más de dos millones y medio de objetos culturales y artísticos de los pueblos de Europa y Oriente desde los tiempos más remotos hasta la actualidad, pero pocos saben que medio centenar de gatos patrullan la galeria para proteger las obras de arte. Es por ellos que una vez al año (a finales de marzo) el Museo rinde un merecido homenaje a estos habitantes del sotano del museo.

¿Cómo lo hace? pues dedicando la jornada a la búsqueda de los ratones que aparecen pintados o superpuestos en las obras que allí se exponen.

Sin duda estos felino se han convertido en parte muy emblemática del museo y en una de las leyendas más significativas del Hermitage.
La historia se remonta a inicios del siglo XVIII, cuando Zar Pedro I (fundador de San Petersburgo) instaló en su residencia imperial el Palacio de Invierno (actual sede de la galería) un gato traído desde Holanda". Posteriormente, la emperatriz Isabel I de Rusia promulgó un decreto en el que ordenaba localizar a los mejores y más grandes gatos, capaces de cazar ratones. Más tarde, Catalina la Grande, fundadora del Hermitage, otorgó a los gatos el estatus de custodios de la galería.

La plantilla de guardianes nocturnos del Hermitage está integrada tradicionalmente por unos 50 gatos, cada uno de los cuales cuenta con su pasaporte con fotografía y datos identificativos, y son cuidados y alimentados por empleados.
En los alrededores del museo se pueden ver señales de tráfico advirtiendo la presencia de Gatos, para así, evitar su atropello.
lunes, 8 de febrero de 2010
Hachiko
Como Hachiko no podía acompañar a su amo hasta la universidad, lo acompañaba hasta la estación Shibuya. El perro observaba como su dueño compraba el billete y luego se subía al tren. Hachiko se sentaba en la plaza y esperaba allí a su dueño hasta la tarde. Y así diariamente. Todo el mundo les conocía en la estación y mucho se hablaba de este ejemplo de fidelidad.

Pero la tarde del 21 de mayo de 1925 el profesor sufrió una ataque cardíaco en la universidad y falleció sin poder regresar a casa. Mientras, en la estación Hachiko le seguía esperando.
Muchas personas trataron de convencer al perro de que volviera a su hogar, pero cada mañana Hachiko regresaba a la estación para encontrar a su amo. Aguardó así día tras día, semana tras semana, mes tras mes, año tras año… buscando a su amigo, sin importar ni la lluvia, ni el sol, el viento o la nieve… su lealtad no desfallecía.
Hachiko se transformó en un héroe por su lealtad.
En el mes de abril de 1934 los habitantes de Shibuya contrataron a un famoso escultor japonés, para que realizara una estatua en honor a Hachiko. La estatua de bronce fue colocada enfrente de la estación, donde solía esperar Hachiko.
Casi un año más tarde, el 7 de marzo de 1935 el animal falleció al pie de su propia estatua debido a su edad. Hachiko acudió todos los dias, durante los diez años que sobrevivió a su dueño, a esperarlo en la estacion...
Durante la guerra todas las estatuas fueron fundidas para la elaboración de armamento, incluida la de Hachiko y lamentablemente el escultor fue asesinado. Pero los pobladores de Shibuya continuaban recordando a Hachiko. Así fue como decidieron volver a construir una nueva estatua de Hachiko. Para ello contrataron al hijo de aquel escultor, quién también era un excelente artista. La nueva escultura se inauguro en 1947.
Hoy en día, la estatua de Hachiko permanece en el medio de la plaza enfrente de la estación Shibuya, donde todos conocen su historia..
Sus restos descansan junto a los de su amo en un Cementerio de Tokio.
sábado, 2 de enero de 2010
jueves, 24 de diciembre de 2009
54º- Leí por ahí que España es el país con mayor número de… tata ta chán... abandono y maltrato de animales de toda Europa. Se abandona de todo: perros, gatos, mapaches, hurones, serpientes, tortugas, peces, iguanas, ardillas… y en cualquier lugar: bosques, estanques, carreteras, descampados… Y las cifras van en aumento, porque es una falacia aquello de que se abandona en verano... realmente todos los días se abandonan animales.
La solución para el abandono de animales pasa por:
- Entender que los animles SÍ sufren
- La educación
- La adopción responsable
- Una ley protectora de animales que se cumpla, naturalmente.
- Microchip
- La esterilización
- Adopción de animales abandonados en lugar de la compra
- Interiorizar que un animal es uno más en la familia, con sus propias necesidades.
Sólo quiero decir una cosa: comprar un animal es un acto poco solidario, sabiendo que las perreras están saturadas de animales que se sacrifican sistemáticamente.
Están las Protectoras, sí, que los rescatan, curan, salvan y atienden con mucho cariño y pocos recursos con el objetivo de conseguir para ellos una familia adoptiva responsable. Pues bien, colaborar con estas asociaciones es también un acto de generosidad importante... aunque no salga en la foto ningún famosillo sonriente casi diciendo "¡mirad qué bien colaboro!".
sábado, 12 de diciembre de 2009
53º- El filósofo alemán Arthur Schopenhauer (1788-1860) adoraba a su perro “Atma”, que ya es decir, tratándose de un hombre, según la historia, muy pesimista, tacaño, egoísta, vanidoso, grosero y un poco racista. Fue el inventor de la famosa frase “cuanto más conozco a los hombres, más amo a mi perro”. Tenía una pobre opinión de las mujeres, quizá por eso no se casó, o mejor dicho, ninguna trató de casarse con él, lo cual, probablemente, es una muestra de que estuvo rodeada de mujeres suficientemente inteligentes.
Su vida estuvo marcada por fracasos profesionales, un desengaño amoroso con una corista, un largo proceso judicial, la enfermedad y su carácter taciturno. Todo esto lo llevó a sufrir algunos problemas, pero sobre todo a infligir también un considerable dolor a las personas que lo rodeaban.
Sin embargo quedaba una parte sana en su corazón: amó tiernamente a su perro de lanas Atma ("alma del mundo" en sanscrito). Con él daba su paseo diario. Tanto lo amaba que hasta lo incluyó en su testamento.
Fue quizá su único gran amor, y al menos en este caso, fue sincero y correspondido.
Martha fue una perrita tan querida por él que hasta le compuso una nostálgica canción ...

No te dejes abatir, niña tonta
Mira bien a tu alrededor
Extiende la mano, tonta
Martha, querida